Domingo, primer día entero sin los demás. Primer día que de verdad estáis solos. Sin embargo otro día de excursión. Esta vez toca ir a un pueblo al que no habías ido nunca, famoso por su palacio y sus jardines. Toca visitar Versalles. Te montas en el autobús, mismo compañero de siempre y como cada viaje compartes música y conversación. Llegas al aparcamiento, te bajas y vas a una cafetería. Pides un café con leche, como todos. Pero este es distinto, o tiene que serlo a juzgar por los 4 euros que me ha costado. Acompañas a una monitora a por los tickets para el palacio. Tienes la suerte de poder visitarlo, con audio guía incluida. Y después sales a los jardines.
Hora de comer, sin embargo te das cuenta de que solo tienes 9 euros, con eso en España hubiese sido suficiente pero aquí no. Aquí buscas en todos los restaurantes un plato por menos de 9 euros pero no encuentras, ya desesperado y cansado ves un restaurante chino. Entras y le explicas a la dependienta lo que te pasa, le dices que no tienes mucho dinero y no se muy bien porque, tal vez porque era extranjero, o porque iba solo, quizás porque le he puesto un poco cara de pena se inventa un menú de tres platos por 7 euros. No sabes como podrás agradecérselo. Probablemente no lo lea, pero si lo lees muchísimas gracias por el detalle. Te montas en el autobús de vuelta a casa, cenas y seguido a la cama. Ha sido un día duro y estas cansado. Mañana será otro día.
Mañana empezaran las clases otra vez. Posible cambio de monitor y de compañeros, cambio de todo. Pero los cambios, de vez en cuando son buenos.