Día 18. El cansancio empieza a pasar factura, las pocas horas de sueño, las muchas horas de trabajo y el mucho deporte realizado.
Hoy amanecíamos en París con temperaturas de hasta 40 grados. Y al llegar a clase, por mucho que llevase una botella de agua muy fría el calor ha causado estragos. Mi cabeza me ha empezado a doler y además no podía ir a la habitación a por un ibuprofeno.
Al final, lo he conseguido, el dolor ha bajado un poco pero no mucho. He vuelto a clase y me ha vuelto el dolor. Era momento de comer, otra pastilla. El dolor no paraba y he decido irme a dormir. Sin embargo, como es lógico no me han dejado quedarme en la habitación con todas las demás abiertas. A cambio me han llevado a la enfermería, ahí había dos camas. Me he tumbado en una y me he quedado frito. Hora y media de siesta.
Vuelta a clase. Tras una clase más era momento de ir a la actividad de la noche, hoy tocaba cocina. Hemos tomado minutos sin alcohol, y hemos hecho dos bizcochos, uno con gluten y otro sin gluten. Bastante bueno.
Ahora son las 22:43 y me voy a la cama, estoy muerto, mañana será otro día.