DÍA 22:

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Así se nos ocurrió disfrazarnos…

Uno de los días más felices de mi vida sin duda. Viernes, ultimo viernes en Paris, y ultimo día de campamento. Mañana es día de volver ya a casa. Por un lado tengo ganas pero por otro me encantaría quedarme. El día no amanecía especialmente soleado sin embargo, al bajar al desayuno me di cuenta de que la gente estaba realmente feliz. Todo porque era el ultimo día.

Llegamos a clase y ahí nos esperaba el temido examen semanal. Para mi, el examen de esta semana era un reto especialmente grande puesto que lo que entraba era totalmente nuevo. Ni siquiera había oído hablar de ello. Pero la verdad es que la profesora hizo un trabajo excepcional y lo explico de tal forma que a todos nos quedó clarísimo.

El examen me salió bien. Saque un 30/40 que para ser el nivel más alto de todos y conceptos totalmente nuevos está bastante bien. Después tuvimos la oportunidad de ir al mercado. El resto de clases ya habían ido pero nosotros no. Era el típico mercado de pueblo en el que venden fruta, verdura, carne…

Comimos y a la tarde en la clase particular trabaje de una forma especial la producción escrita. La trabaje preparando un discurso que mas tarde, en la discoteca yo mismo leería. Delante de todos los alumnos y de todos los monitores. El reto imponía bastante la verdad.

Llegó como cada viernes, el espectáculo en el que enseñamos a los demás alumnos lo que habíamos ido haciendo en los talleres de la semana. Caben destacar un par de momentos, primero, cuando Mercedes tocó el piano. Yo tengo una debilidad por el piano y la verdad es que me emocionó muchísimo. Fue precioso. Todos acabamos aplaudiéndole al grito de “mercedes mercedes”. Como segundo momento cabe destacar el momento en el que te dabas cuenta de que todo se acababa. El momento en el que te daban el sobre con el examen de nivel, con la foto de clase y con una valoración del profesor. La verdad que mi valoración fue genial, también me emociono muchísimo. Y es algo que nunca olvidare.

Tras el espectáculo, era momento de cenar, no cene especialmente bien, y tras un enfado decidí irme solo a dar un paseo por el colegio. Como el enfado no se me iba lance una piedra, y al lanzarla me corte el dedo. Era un corte limpio pero me asuste al ver que sangraba tanto. Fui corriendo donde Fernando que rápidamente me curó. Me cambié y como era la ultima discoteca los españoles nos disfrazamos un poco. La temática era “fiesta de pijamas” y como había hecho bastante calor todos dormíamos en ropa interior, así que nos dispusimos a pensar nuestra indumentaria para la noche. Calzoncillos, medias hasta la rodilla, alpargatas, gafas de sol y camisa, y es que la clase no se pierde nunca. Fue divertidísimo.

La discoteca por fin se desarrolló con normalidad, y en un momento dado todos los profesores, monitores y alumnos fueron llamados a la discoteca. Había llegado el momento. No sin nervios cogí el micrófono, me subí a un improvisado escenario y solté todo lo que había preparado. Un agradecimiento a todos los profesores, a los monitores, a la directora, a la directora pedagógica, y a los acompañadores, sobre todo a Fernando que hicieron que estas tres semanas fueran inolvidables.

Al final del discurso vi como todo el campamento empezaba a gritar mi nombre. Aun se me pone la piel de gallina al pensarlo. Me baje y uno a uno monitores, profesores y alumnos vinieron y me dieron un abrazo. Fue un momento tremendamente emotivo. Después, Cyril (un profesor)  me dijo para hablar un rato. Venia en nombre de todos los profesores puesto que era el único que sabia hablar español perfectamente. Me dio las gracias y me dio un par de consejos, consejos que tampoco olvidare nunca.

Así que desde aquí solo me queda dar las gracias a todos los que habéis estado en Lines 2016. Por que sin cada uno de vosotros esto hubiera sido totalmente distinto, por todos los momentos que he vivido, por todas las aventuras, por todas las anécdotas, por todos las risas, y por todas las sonrisas que me salen cada vez que pienso en estas tres semanas.

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