¡Hasta pronto! 

Un año más es momento de decir adiós. Bueno, dejémoslo en hasta pronto. Hasta dentro de 9 meses. Un nuevo verano se despide. Hoy ha llegado el día de decir adiós a unos meses muy especiales del año. 
A tus compañeros de aventuras y experiencias durante este mes de agosto, año tras año: a los gonzalo, Marta, Lucas Manu y todos los demás. A todos esos que hacen que disfrutes aún más cada minuto aquí. 
Y la verdad que este ha sido uno de esos veranos para recordar. Empezó más tarde de lo esperado pues aprobé la parte escrita del b1 de euskera y eso conllevaba más tiempo de estudio y de práctica para la parte oral. Después, me fui especialmente contento a París sabiendo que había podido con el examen que me había tumbado el año anterior. El único examen que había podido conmigo. 

Sobre el 3 de julio me estaba montando en un avión camino a tres semanas inolvidables. Casi sin saberlo me estaba embarcando en una de las aventuras más enriquecedoras de mi vida. Nuevos amigos, nuevas culturas, una ciudad de ensueño. Poco más podía pedirse. Una aventura que podéis leer en el apartado de «un adolescente en París». Ahí os cuento día a día esta gran aventura. 

Y casi sin enterarme, menos de una semana después de volver de París me estaba montando en el coche. Por delante 9 horas me separaban del paraíso. De uno de los pocos lugares en el mundo en los que no hay preocupaciones, hay buen tiempo, buenas playas, buenos sitios para entrenar a tenis. Una comida no habitual durante el año y muy buena compañía. 

Aquí, ha pasado un mes. Un mes que se me ha pasado como si solo hubiese sido una semana. Todos los días mil actividades, todas ellas divertidas y entrañables. De ese tipo de actividades de las que te acuerdas a lo largo del año cuando estás sufriendo por seguir sentado en la silla estudiando un rato más. 

La gente dice que le encantaría volver a 1 de julio, a mí no. Como me dijo un buen amigo que quizás lea esto «lo bueno del verano es que se acaba». Como todas las cosas buenas, se acaba. De lo contrario perdería la gracia, perdería su esencia, perdería el ser tan especial. 

Es momento de decir adiós al verano de 2016. Sin embargo aún me quedan un par de cosillas antes de volver a coger los libros. Este año aún con más fuerza que nunca. La verdad que tengo un año por delante, toca intentar subir el 9,3 de media, toca aprobar el proficiency, toca aprobar el b2 de frances e igual incluso el de euskera. Sin embargo, me encuentro motivado ante todos los retos que se me avecinan. Tengo ganas de empezar a luchar y a pelear por ellos. 

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