¿Pero en qué no estamos convirtiendo? ¿A dónde vamos a llegar? Jodida tecnología y sobretodo jodido el uso que hacemos de ella. Que si subo una foto a Instagram, actualizo Twitter, escribo en mi muro de Facebook, subo fotos a la historia de SnapChat…
¿Qué pasa que ahora no somos nadie si no subimos todo a internet para que nuestros amigos y los no tanto se enteren de lo guay que es nuestra vida? ¿Pero en qué clase de gilipollas nos estamos convirtiendo? El otro día llegué a ver en SnapChat una foto de una persona frente al espejo que ponía: “A la ducha” ¿Y a mi que mas me da que te vayas a la ducha? Y segundo, ¿en qué momento te es importante decir a 200 o 300 personas que verán esa foto que te vas a la ducha?
Un poco de privacidad coño. Luego nos quejamos de que hablen de nosotros, de que digan esto o lo otro, decimos que estamos muy expuestos. ¡Pero si somos nosotros mismos los primeros que nos dedicamos a decir lo que hacemos minuto a minuto!
Voy a poneros un ejemplo: Jueves 22 de diciembre, quedo con una amiga y decidimos ir a dar una vuelta. Después nos sentamos en un banco y charlamos tranquilamente. Hasta aquí todo normal. Total, que ahora se empieza a poner la historia divertida, al de un rato, justo cuando nos estábamos despidiendo le preguntan a mi amiga, oye, sigues con Guillermo, y justo cuando responde le envían varias fotos que nos habían hecho a escondidas.
A ver señores, compraros una vida. No somos famosos como para que sintáis la necesidad de hacernos fotos, y coño, si nos las hacéis no seáis tan idiotas de mandárnoslas. Tiene guasa la cosa. Digo, no entiendo el placer que os aporta sacar fotos a dos amigos. ¿Tantas ganas tenéis de marujear? Un poco de personalidad señores que no es tan difícil.
Que distinto sería todo si nos preocupásemos mas de nosotros y menos de los demás…