Guillermo, tienes que ser positivo, no lo olvides nunca. No dejes de confiar en ti. No dejes de creer en ti y en tu recuperación. Sabías que el camino sería duro, pero no creías que tanto.
De pequeño, te gustaba llamar la atención, querías llevar escayola o robarle las muletas a algún compañero de clase; y ahora es a ti al que van a querer quitar la silla de ruedas. Tienes gente maravillosa a tú lado y gente que empieza a entrar en tu vida.
Eres un tipo afortunado, pero de vez en cuando también es normal derrumbarse, y es normal llorar, y querer meterme en la cama y no salir y pensar que por qué a mí. Sé que todo esto es normal, pero es duro. Y aunque sabía que costaría me está costando mucho más de lo que me esperaba.
Y joder con la cabeza; qué difícil es de entender. Qué difícil es de explicar y sobretodo de controlar, pero en cambio, que fácil es pasar de estar totalmente arriba a hundirse. Uno sabe que no debe hundirse, pero a veces la cabeza no aguanta.
No entiendes por qué no eres capaz de andar, no entiendes por qué tienes que apoyarte en una maldita silla de ruedas para moverte o por qué días como hoy tienes aun menos equilibrio y te cuesta hasta recorrer el pasillo de tu casa.
No lo entiendes pero sucede, y tienes que afrontarlo, y lo prometiste, le diste la mano a tu padre, le dijiste que juntos saldríais de esta, le dijiste a Alfonso que en Verano echaríamos una carrera y a Gon que jugarías con él a pádel.
Pero por muy positivo que sea, querida cabeza por favor, de vez en cuando dame un respiro.