Día 7: Una visita inesperada.

El día 7 fue un día rutinario más, que si medicación por la mañana, que si te toman la tensión por la tarde. Intentar dar algún que otro paseo por el pasillo para ver si batía mi récord y llegó la tarde; y con ella la gran sorpresa.

Te imaginas ir a la biblioteca con un amigo a estudiar para selectividad y acabar comiendo en Telepizza con una niña a la que hasta ese día no conocías? Pues esa es mi historia con una de las visitas inesperadas de mi estancia en la Suite.

Total, que cuando abrió la puerta flipé, no por ella, sino por la sudadera de NYC, algún día volveré a NY y me compraré una. Voy a pedirte que te imagines algo más, imagínate que esa niña acaba convirtiéndose en alguien clave en uno de los momentos más duros de tu vida y sobretodo en alguien a quien te has dado cuenta de que no quieres perder.

Ese mismo día vino a visitarme Sofi, mi mami de la universidad, una amiga que el primer día de universidad me reconoció y me dijo que habíamos ido juntos a preescolar. Actualmente me siento con ella en clase y es sin duda una de las mejores amigas que tengo, ese tipo de persona que sabes que va a estar ahí pase lo que pase y que si pasa algo grave ya puede estar haciendo cualquier cosa que parará para ir a ayudarte. Una de esas de las que no quedan.

Hoy os cuento esto porque me quedaba 1 día para que me dieran el alta, en verdad me quedaban 2, pero uno de ellos me lo pasé entero en la cama drogado perdido por la medicación y el otro fue días atrás, me lo salté y ya no recuerdo que pasó ese día.

Mañana os traeré el día que me dieron el alta y el primer día de «rehabilitación». También estoy muy ilusionado porque mañana vuelvo al médico y espero volver a ver a todas las enfermeras que hicieron que mis dos semanas de estancia fuesen mucho mejores, a las que me acompañaron cuando lloraba y sobretodo, a las que consolaron a mi madre cuando estaba realmente mal.

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