MISIÓN CUMPLIDA. 

Ya no queda nada decían. SoloUn par de semanas más y esta hecho. Fotos en las redes sociales de verano… Pues igual sí que era verdad que estaba cerca. O eso para algunos por lo menos. 

Llega el fin de semana, la mayoría de colegios han terminado y tú aún tienes que acabar el objetivo. Un objetivo que te marcaste a principios de año y que debes rematar ahora. Un objetivo por el que llevas peleando todo el curso y un objetivo que ahora no vas a perder por un fin de semana. 

Ya habrá tiempo de salir de fiesta, ya habrá tiempo de llegar tarde a casa, llegará. Igual que todo llega. Cuando tienes un reto y lo consigues, no te acuerdas de todo lo que te ha costado. Y si te acuerdas, mejor. Solamente te dedicas a disfrutar del momento. Has trabajado duro casi a diario. Cuando nadie te veía. Mientras otros estaban de fiesta. O simplemente mientras dormían o hacían otras cosas. 

Sin embargo queda lo más duro. Cuando ves la línea de meta pero estas muerto tanto física como psicológicamente. Mi padre me solía decir en los entrenamientos cuando yo le decía que estaba muerto que, los campeones se forjan en esos momentos en los que no pueden más y sin embargo, se esfuerzan por hacerlo mejor. 

Y eso es lo que voy a hacer. Me quedan dos días para recoger la cosecha sembrada hace mucho tiempo. ¿Vamos a por ello no? 

VIDEO/ Good Vibes.

UN VERDADERO CAMPEÓN ES AQUEL QUE SUDA HASTA QUEDAR EXHAUSTO AÚN CUANDO NADIE LE ESTÁ VIENDO. 

AMISTAD. 

Y esta es una reflexión que hice años atrás. Cuando el estar solo era el pan de cada día. Todo hasta que un día en clase de ingles apareció alguien que cambió todo. Alguien sin el que no me planteo vivir. Probablemente una de las personas que mas admiro, no por como es conmigo sino por todo.

Ya lo dice el refrán. “Quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. Y eso, alguien de pocos amigos como yo lo tiene muy claro. Un amigo es un compañero de este viaje que llamamos vida. Un amigo es alguien que en cuanto le escribes el primer mensaje sabe si estas bien o no. Ese con el que compartes helado después de dejarlo con una novia o con el que celebras con mas helado los logros que habéis conseguido.

La primera persona a la que llamas para contarle algún marujeo del que te has enterado. Esa persona que sabes que no te va a fallar. La persona con la que has llegado al nivel de confianza de poder salir juntos a la calle en pijama. Un amigo es alguien con el que no necesitas mucho para estar bien. Os es suficiente con un portal, música y una conversación. Conversación que acaba siempre en risas. Ríes a carcajadas. Hasta no poder más.

Un amigo es un tesoro que todos deberíamos poder tener. El amigo de verdad no es con el que sales de fiesta, tu amigo de verdad es con quien marujeas al día siguiente. Es con el que lloras cuando algo no va bien y al que ofreces tu hombro cuando es a él a quien no le van bien las cosas. Un amigo de verdad es el que te levanta cuando los demás ni siquiera saben que te has caído. Esa persona que te critica a la cara y te defiende a las espaldas. Un amigo de verdad es esa persona que cuando le preguntas que tal está se atreve a decirte que está mal.

 

 

Personas. 

Tumbarte en la cama, ponerte una canción y dejar que tu mente empiece a fluir. Acabas llorando; de tristeza, de alegría o de las dos. Echas de menos a alguien, te acuerdas de los que ya no están y de lo que darías por pasar un instante con ellos. Las lágrimas siguen empañando tu mirada. Tus mejillas cada vez más húmedas. 
¿Abuelo, estás ahí? Te necesito. Necesito tus consejos. Volver a fundirnos en un abrazo infinito como cuando todo se acababa. Abrazarte y no soltarte como tú hacías conmigo. Volver a aprender a andar en bici y ver las escabadoras para acabar la tarde con un helado. Volver a acompañarme a clases de natación. 

Separados por un cristal. Un cristal que parecía enorme. Dos mundos distintos. En un lado, el frío de la piscina, en otro, ahí estabais los dos. La abuela, con su pelo blanco mirándome y saludándome y tú, como siempre dándome ánimos. 

Programa tu trabajo y trabaja tu programa me decías. Silencio, genio trabajando decía un cartel que tenias en tu despacho. Regalo que recibiste de alguien que te apreciaba. ¿Como no iban a apreciarte? Abuelo, tú fuiste capaz de aprender alemán con un diccionario. No conozco a nadie que haya sido capaz de ser ni la mitad de increíble que tú has sido. Enseñarme los efectos de la gravedad cuando yo aún no sabia ni sumar. 

Abuelo, ahora no estás aquí. Sin embargo yo sé que me sigues cuidando. Me vigilas desde ahí arriba y me llevas por el buen camino. Tú me viste crecer y yo te vi envejecer. El saber en un punto importante de un partido o ante un examen complicado que me apoyas. Que estás de mi lado. Pedirte ayuda y acabar ganado. 

Porque seguimos siendo un equipo, un equipo que nunca se va a separar. Que estás en otro sitio pero eso es lo de menos. Yo sé que sigues aquí. Y que siempre vas a estar. 

«Las cosas más bonitas de esta vida son las que se acaban.» 

MOMENTOS QUE TE MARCAN. (Parte 2) 

Corría el año 67. En el norte de Londres transcurría sin mayores novedades un nuevo día. La señora Smith estaba a punto de coger el metro un día más.

Espera, espera, espera. Déjate de Londres y de metros. Bueno, de metros mejor no. Jueves, 19:15 de la tarde. Como cada semana iba camino al entrenamiento. Sin embargo, aún sin saberlo estaba a punto de conocer a dos nuevos amigos.

Él, rondaba los 70. Iba vestido en un perfecto traje entallado con zapatos marrón claro , pañuelo en el bolsillo de la chaqueta y boina inglesa en la cabeza. Ella, un poco más joven. De vestimenta más informal. Entre los dos, una maleta que media más o menos hasta mi cintura. Me acerqué a ellos. La señora se me quedó mirando.

Tras pensar que yo iba a robarle y una vez formulada mi pregunta se le iluminó la cara. Y a mí aún más. Mi pregunta no era otra que si necesitaban ayuda para poder bajar la maleta las escaleras del metro. Una maleta que pesaba bastante, he de reconocerlo. Y que aunque al señor le dije que no, tal vez no era del todo cierto. Una vez bajada la maleta, tanto él como ella me miraron agradecidos. La señora, me preguntó mi nombre, el caballero no paraba de sonreír.

Entablamos una breve conversación pues el andén del metro no es que de para mucho. Los tres nos montamos en el tren, cuando llegaron a su parada se me acercaron, y en perfecto inglés me dijeron una frase de esas que se te quedan grabadas. «Alcanzaras la felicidad si sigues siendo tan servicial».

Creo que es una de las frases que mejor me han hecho sentir. Dos desconocidos, una vida entrañable. Una actitud que me gustaría tener cuando tenga su edad. Seguir atreviéndome a viajar y a conocer mundo viviendo aventuras. Un pequeño gesto, un detalle. Un esfuerzo que me proporcionó una de las experiencias más gratificantes que he vivido.

VERANO’16 LLEGA YA POR FAVOR! 

Y qué ganas de que llegue el verano. De levantarte y pensar qué hacer. No pensar en qué clase tienes a primera. Verano, tiempo de playa, de planes alternativos, tiempo de ver a personas a las que ves solo en esta fecha… 
Buen tiempo, sin horarios estrictos, solo los que pactes con tus padres. Música playa y amigos. Plan sencillo pero a la vez perfecto. Plan que no puedes hacer durante el resto del año. No tener que estudiar en exceso. Al menos no para examinarte. Aprender algo nuevo. A andar en bicicleta, en long o a nadar. Largas caminatas por la playa al atardecer con un amigo. Acabar el día con una sonrisa y meses después acordarte. 

Bajas a la playa, o subes a la montaña. Un partido de fútbol. Tal vez de tenis. Quizás baloncesto. Una fiesta, una noche con amigos en un jardín con vistas a un campo de golf. Te recorres toda España para descubrir el buen tiempo. Sol durante todo el día. El no necesitar una sudadera. Cambiar el uniforme por las chancletas. La corbata por el traje de baño. La camisa por una camiseta. 

Verano no significa vaguear. Verano significa tener 24 horas al día para hacer planes que te apetecen. Y otros que no te apetecen tanto. Verano quiere decir desconectar. Cargar pilas. 3 meses que pasan volando. 3 meses que llevamos deseando desde Semana Santa. 3 meses que nos darán energía para que durante el curso volvamos a desear que llegue el verano siguiente. 

VERANO ’16 LLEGA PRONTO POR FAVOR.