Y es cuando por fin todo parecía volver a su lugar cuando te ves a las 23:35 corriendo al hospital. Es lunes y llevas desde el viernes con más pinchazos en el cuerpo de los que te habían dado en tu vida.
Y si bien es cierto que esta nueva situación es la mitad de peligrosa y te preocupa un tercio de lo que te preocupaba la anterior anímicamente te destroza. Y es que cuando por fin veías La Luz al final del túnel y volvías a hacer vida completamente normal todo se apaga otra vez.
Todo empezó el viernes al despertarme, antes de ducharme me picaba el cuerpo y me di cuenta de que tenía unos ronchones rojos cubriendo mi torso, no obstante, me duché y me fui a clase. Al volver el picor y escozor habían desaparecido. Sin embargo, tan pronto como terminé de comer me empezaron a volver a salir y pese a que ingenuos de nosotros empezamos a cubrirlos con talquistina pronto nos dimos cuenta de que teníamos que ir al ambulatorio porque eso iba a necesitar cortisona.
Tras las dos primeras inyecciones del fin de semana todo pareció volver a su sitio. Pero era solo un “pareció”. Al día siguiente tan pronto como amanecí fue momento de volver a correr al ambulatorio, otras dos inyecciones y empezábamos entonces el tratamiento de cortisona y antihistaminicos por vía oral. Así y todo, a la noche volvimos a tener que ir a que me pincharan a eso de las 23:00.
El domingo sin embargo conseguí aguantar todo el día solo con las pastillas de cortisona y los antihistaminicos sin necesidad de pinchazos extra y la verdad que estaba muy contento de sentir que por fin el tratamiento empezaba a hacer efecto.
Ayer lunes me desperté con bastante picor, pero cuando las pastillas de cortisona empezaron a hacer efecto se me pasó bastante; si bien es cierto que no por completo, sí que desapareció bastante. Volví de estudiar a eso de las 21:30 y me tome una nueva pastilla de cortisona y los antihistaminicos tal y como nos había dicho el médico, lo que no sabíamos entonces era que nuevamente tendríamos que correr al hospital.
Fue después de tomarme las pastillas y cenar cuando empezaron a aparecer el picor y los ronchones, esta vez con una particularidad. Empezó a hinchárseme la lengua, los ojos y los labios. Rápidamente llamamos a un taxi y corrimos a urgencias de Basurto.
Casualidades de la vida la enfermera que me atendió era la misma que me atendió cuando me ingresaron por lo de la pierna. Supongo que ahora empezará una nueva tourné de médicos hasta encontrar la causa de todo esto pero sinceramente me empieza a invadir la frustración.
Una sensación de impotencia y desazón me acompaña allá donde voy y es que sinceramente no creo que esté capacitado para pasar una y otra vez por el dolor y el malestar, estoy cansado de luchar y se me está haciendo mucho más duro de lo que creía que se me iba a hacer.
Esta vez no os traigo un post positivo o lleno de alegría, pero es que sinceramente no he sido capaz de encontrar nada de donde sonreír y esto es algo que no me gusta nada.
Pero como de costumbre y aunque ahora me resulte imposible tocará mantenerse positivo y acabar sacando un lado bueno a todo esto. Como os digo, ahora mismo estoy bastante hecho mierda anímicamente pero una vez más me levantaré.
Prometo que me levantaré una y mil veces más.

Estando en Venecia el año pasado, establecimos como tradición cada noche tomar algo en el bar del hotel. Y una de esas noches hablaba con mi padre de su célebre trayectoria tanto laboral como deportiva y personal. Y en un momento me dijo lo siguiente; Hijo, obviamente en la vida vas a poder jugar sucio y ganar más dinero, comprarte una casa más grande o tener un coche mejor, sin embargo, habrá una cosa que es la que debe guiar tu comportamiento, poder meterte a la cama cada noche con la conciencia tranquila. Y a día de hoy, esa es una de las cosas que guían mi camino.
Quiero hablar de una persona más. Mi primo Alberto, todos los que habéis leído el blog le conocéis. Es un gran ejemplo a seguir. Desde pequeño me ha enseñado cosas, me motivaba a escribir, me apoyaba en los malos momentos… Hace un par de años, la vida le puso a prueba, y día a día sigue demostrándole que nada va a poder con él y que en no mucho tiempo va a estar 100% recuperado.