Por los momentos vividos y por los que quedan por vivir. Por no escribir con la cabeza y escribir con el corazón. Por los consejos que me diste, que me das y por todos los que te quedan por darme. Por las frases que me transmitiste y que se me quedaron grabadas. Por qué eres fuerte y esto es una anécdota en tu pasaporte vitalicio. Ese pasaporte del que hablaba la semana pasada.
Por los sueños cumplidos y por los que quedan por cumplir. Por los que quedan por soñar. Porque juntos todo es mucho mejor. Por los partidos de fútbol y las lecciones que me dabas y das al baloncesto. Por los momentos explorando el caserío y las arenas. Por todos los sitios que nos quedan por explorar.
Porque fuiste fuerte, lo eres y lo seguirás siendo. Porque me ayudaste a creer en mí cuando no tenía motivos. Porque tú estuviste cuando la gente se iba. Hoy por ti y mañana por mí. Hoy nos toca estar a nosotros a tu lado. Hoy y siempre.
Porque no puedo más que darte las gracias por todo lo que me has enseñado, no puedo más que estarte agradecido por todo lo que me has aportado desde que tengo uso de razón. Porque esto solo es el principio y queda mucho por vivir. Que Dios da sus batallas más duras a los mejores soldados y a ti ninguno te hace competencia. Por todo esto y mucho más. Por seguir escribiendo momentos juntos.
Un abrazo.
