AL FINAL TODO COBRA SENTIDO.

«Todo pasa por algo, puede que ahora no lo entiendas y te parezca una puta mierda, pero al final, todo cobra sentido». Esta frase me la dijo alguien a quien sigo desde hace mucho tiempo, alguien a quien incluso admiro, y alguien que fue el que hizo que yo contase mi aventura hospitalaria en este blog. No obstante, no importa quién me lo dijo, sino cuándo me lo dijo. Me lo dijo en el peor momento de mi vida. 

Cuando me lo decía no le creía, no entendía por qué me estaba pasando a mi, por qué estaba enfermo. No entendía nada. Ahora, algo así como 6 meses después soy capaz de entender todo.

Soy capaz de entender todo porque algo ha cambiado en mi vida. Ese algo es mi forma de mirar al mundo y de afrontar todo lo que me viene. En definitiva, lo que ha cambiado es mi actitud.

A día de hoy estoy atravesando el mejor momento de mi vida. Puede parecer increíble, pero por primera vez en mi vida el 31 de diciembre a las 12 de la noche podré decir que ha sido un año increíble; el mejor año de mi vida hasta ahora sin duda.

Actualmente, puedo gritar al cielo que soy feliz. Todas las cosas empiezan a encajar y todo vuelve a la «normalidad» -siempre partiendo de la hipótesis de que nunca fui una persona del todo normal-.

He vuelto a entrenar a tenis y a competir, he vuelto a tener ganas de luchar dentro de una pista y de dejar todo lo que tengo en cada bola. He vuelto a amar este deporte que tantas cosas me ha dado. Sin embargo, esta vez lo hago sin presión, lo hago tratando de disfrutar a cada momento, intentando disfrutar desde el calentamiento previo hasta el momento de dar la mano al rival.

Por otro lado siento que por primera vez estoy siendo muy productivo. Siempre he hecho mil cosas a la vez pero nunca he sentido que tenía tiempo para hacer todas al 100%. Sin embargo, ahora por fin siento que sí que soy capaz. Siento que aprovecho cada segundo libre que tengo y mientras antes me resultaba más cómodo y me llenaba más quedarme en la cama sin hacer nada ahora me llena más aprovechar cada segundo, bien sea para estudiar, para salir a hacer deporte, para tomar una cerveza con un amigo o simplemente para dar un paseo.

Por eso, lo que quiero transmitiros con este texto es que no os desaniméis si en algún momento las cosas no van del todo bien, cambiad vuestro chip, daos cuenta de que la vida cambia en menos de lo que dura un parpadeo y que solo tienes una oportunidad de vivir, pero que si la aprovechas al 100% es más que suficiente.

SALVÁME.

Esta de moda el criticar a sálvame y llamarles tele basura. Soy el primero que no lo ve a diario pero tengo y quiero reconocer una cosa.

Como muchos sabéis, hace unos meses atravesé una etapa complicada en mi vida. Cambie completamente mi rutina y una parte fundamental era que al llegar de clase me ponía con mi madre a ver sálvame y luego supervivientes.

Ahora meses después lo pienso con perspectiva y me doy cuenta de lo que estos programas me ayudaron. Estos programas tienen un público objetivo muy claro, gente que pasa sola la mayoría del tiempo o que busca desconectar un rato de sus problemas del día a día.

Entiendo a cada una de las personas que los ven, y es que pese a que hasta entonces era el mayor crítico del programa, en un momento de mi vida me enganché. Lo veía cada día y aunque fuera solo durante unas horas me ayudaba a olvidarme de que no estaba tan bien como querría.

Me acabé aprendiendo la vida de Maria Lapiedra y Gustavo, de Chabelita pantoja o Sofia Suescun.

Evidentemente cuando ves estos programas no buscas algo con un alto contenido intelectual, buscas desconectar, reírte y olvidarte de los males. Y en esto, no creo que haya ningún programa cómo salvarme.

Si has llegado hasta aquí te habrás dado cuenta de que este no es un texto al uso en mi blog, pero es algo que llevo tiempo queriendo compartir, y al fin y al cabo, para eso es mi rincón de internet no?

Gracias por leerme un día más y hasta la próxima!

VOLVER A LUCHAR.

Y es cuando por fin todo parecía volver a su lugar cuando te ves a las 23:35 corriendo al hospital. Es lunes y llevas desde el viernes con más pinchazos en el cuerpo de los que te habían dado en tu vida.

Y si bien es cierto que esta nueva situación es la mitad de peligrosa y te preocupa un tercio de lo que te preocupaba la anterior anímicamente te destroza. Y es que cuando por fin veías La Luz al final del túnel y volvías a hacer vida completamente normal todo se apaga otra vez.

Todo empezó el viernes al despertarme, antes de ducharme me picaba el cuerpo y me di cuenta de que tenía unos ronchones rojos cubriendo mi torso, no obstante, me duché y me fui a clase. Al volver el picor y escozor habían desaparecido. Sin embargo, tan pronto como terminé de comer me empezaron a volver a salir y pese a que ingenuos de nosotros empezamos a cubrirlos con talquistina pronto nos dimos cuenta de que teníamos que ir al ambulatorio porque eso iba a necesitar cortisona.

Tras las dos primeras inyecciones del fin de semana todo pareció volver a su sitio. Pero era solo un “pareció”. Al día siguiente tan pronto como amanecí fue momento de volver a correr al ambulatorio, otras dos inyecciones y empezábamos entonces el tratamiento de cortisona y antihistaminicos por vía oral. Así y todo, a la noche volvimos a tener que ir a que me pincharan a eso de las 23:00.

El domingo sin embargo conseguí aguantar todo el día solo con las pastillas de cortisona y los antihistaminicos sin necesidad de pinchazos extra y la verdad que estaba muy contento de sentir que por fin el tratamiento empezaba a hacer efecto.

Ayer lunes me desperté con bastante picor, pero cuando las pastillas de cortisona empezaron a hacer efecto se me pasó bastante; si bien es cierto que no por completo, sí que desapareció bastante. Volví de estudiar a eso de las 21:30 y me tome una nueva pastilla de cortisona y los antihistaminicos tal y como nos había dicho el médico, lo que no sabíamos entonces era que nuevamente tendríamos que correr al hospital.

Fue después de tomarme las pastillas y cenar cuando empezaron a aparecer el picor y los ronchones, esta vez con una particularidad. Empezó a hinchárseme la lengua, los ojos y los labios. Rápidamente llamamos a un taxi y corrimos a urgencias de Basurto.

Casualidades de la vida la enfermera que me atendió era la misma que me atendió cuando me ingresaron por lo de la pierna. Supongo que ahora empezará una nueva tourné de médicos hasta encontrar la causa de todo esto pero sinceramente me empieza a invadir la frustración.

Una sensación de impotencia y desazón me acompaña allá donde voy y es que sinceramente no creo que esté capacitado para pasar una y otra vez por el dolor y el malestar, estoy cansado de luchar y se me está haciendo mucho más duro de lo que creía que se me iba a hacer.

Esta vez no os traigo un post positivo o lleno de alegría, pero es que sinceramente no he sido capaz de encontrar nada de donde sonreír y esto es algo que no me gusta nada.

Pero como de costumbre y aunque ahora me resulte imposible tocará mantenerse positivo y acabar sacando un lado bueno a todo esto. Como os digo, ahora mismo estoy bastante hecho mierda anímicamente pero una vez más me levantaré.

Prometo que me levantaré una y mil veces más.

RECUPERARSE.

Y ahora toca recuperar todo lo perdido a lo largo de estos meses. Toca volver a coger el hábito de estudio, recuperar todas las horas de clase perdidas, recuperar las buenas costumbres y la forma física.

Porque ahora que me encuentro Bien de salud es el momento de volver a encontrarme bien conmigo mismo. Es momento de volver a salir a comerme el mundo cada día, pero esta vez de siendo ordenado.

Y es que aunque hayan sido muchas las horas de lágrimas y sufrimiento, es momento de cambiar el chip y centrarme en mi prioridad a día de hoy. Los estudios.

Sin duda es un tema que me agobia y preocupa, pero supongo que como a cualquier persona que tiene una carrera que sacar. Han sido dos meses largos los que he “perdido” y son dos también los que tengo para recuperarlos. Para ello no hay trampa ni cartón. Va a tocar encerrarse en el cuarto de estudio más horas que un tonto, pero sobretodo va a tocar aprovechar hasta el más mínimo segundo. Porque si hay algo que he aprendido con esta aventura, es que no hay absolutamente nada que sea imposible si de verdad lo quieres.

Soy consciente de que va a ser un camino duro, pero como decía Mohamed Ali “odiaba cada segundo de entrenamiento, pero me decía a mi mismo: sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón”

Pues esto es lo mismo, es momento de sufrir ahora para lucir en cada examen. Y como ya sabéis, siempre manteniéndonos positivos. #StayPositive

RAPARSE LA CABEZA.

Vas al peluquero y le dices, que quieres raparte la cabeza, que quieres volver a empezar, cambiar tus rutinas y disfrutar del hábito, quieres aprender a vivir de verdad y a disfrutar de cada segundo que tienes los pies en la tierra, porque cada vez tienes más claro que todo puede desvanecerse en un solo segundo.

Te rapas la cabeza y vuelves a empezar, vacías la cabeza de ideas antiguas y arrepentimiento, dejas que se llene de pelo y con él de propósitos que esta vez sí cumplirás. Mientras ves como se cae, ves terminar una mala racha y mientras ves tu nueva apariencia empiezas a organizar el cambio.

IMG_5117

Empezar a comer sano y llevar una vida más ordenada, establecerte una nueva rutina, disfrutar de ella y cada vez que quieras rendirte acariciar tu cabeza y recordar por qué empezaste. No dejar de luchar, y esta vez no hablo de enfermedades.

Recuperar el tiempo perdido y dejar paso a nuevas locuras, la vida pasa rápido amigo y has tenido la suerte de que te han dado una segunda oportunidad que no puedes desaprovechar por lo que decides empezar a vivir, abandonar lo material por muy tópico que suene y disfrutar de las experiencias, centrarte en el estudio y ser la mejor versión de ti mismo.

Luchar, pero sobre todo disfrutar de cada día como si fuera el último. No tienes necesidad de grandes planes, simplemente de disfrutar de los pequeños detalles, una buena comida, una siesta o salir a dar un paseo y notar el viento en la cara.

Raparte la cabeza es empezar, pero empezar, esta vez para continuar, porque como dijo Hunter S. Thompson: «La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Menudo viajecito!»

Y estamos vivos, así que vivamos de verdad.