¡SIEMPRE HACIA DELANTE!

Sois muchos los que por las redes sociales me habéis preguntado a ver de dónde saco la actitud positiva, las ganas de luchar, de hacer cosas nuevas y de vivir de verdad, así que, como lo prometido es deuda, aquí va.

La vida son experiencias, y la clave está en sacar de cada una de ellas una pequeña lección para después, sumar todas esas pequeñas lecciones y darte cuenta de todo lo que has aprendido. En mi caso, no he tenido una vida dura ni mucho menos, pero he vivido experiencias únicas que me han hecho darme cuenta de lo afortunado que soy.

Sin embargo, si tuviera que decir las personas clave que han forjado mi carácter, diría sin lugar a duda mi abuelo, mis padres, mi padrino, Francesc, una enfermera y otra enferma con la que compartía pabellón en el hospital de Basurto.

De mi abuelo aprendí a superarme, a luchar por lo que creía, pero sobre todo a ser una persona noble y fiel a mis principios e ideales. Quisiera haber aprendido a ser más constante, pero en ello sigo.

Mis padres son mi gran ejemplo a seguir, trabajadores, alegres, serios cuando han de serlo, buenos padres… increíbles padres de hecho. Nos han dado a cada uno de sus hijos lo mejor de sí, y tal vez no lo diga demasiado, pero no sabéis lo agradecido y orgulloso que estoy de ellos. Con mi padre he tenido conversaciones que me han cambiado el chip. Os confesaré una.

IMG_1837Estando en Venecia el año pasado, establecimos como tradición cada noche tomar algo en el bar del hotel. Y una de esas noches hablaba con mi padre de su célebre trayectoria tanto laboral como deportiva y personal. Y en un momento me dijo lo siguiente; Hijo, obviamente en la vida vas a poder jugar sucio y ganar más dinero, comprarte una casa más grande o tener un coche mejor, sin embargo, habrá una cosa que es la que debe guiar tu comportamiento, poder meterte a la cama cada noche con la conciencia tranquila. Y a día de hoy, esa es una de las cosas que guían mi camino.

Mi madre lo ha dado todo por mí, y aunque nos enfadamos con cierta frecuencia sabe que es la persona a la que más quiero en este mundo. Amiga de sus amigos, sacrificada y constante… sin duda, un ejemplo a seguir.

Mi padrino es un hombre especial. Una persona que sabes que en los momentos más duros va a ser la primera en estar a tu lado y que en los buenos momentos también estará para celebrarlos. Con él descubrí «el español» de Alaska, la importancia de cuidar a los que quieres y que por muy lejos que estéis de una persona, es posible que vuestra relación no cambie o que incluso se fortalezca.

Ahora os hablaré de las 3 personas que más me han marcado a la hora de hacer frente a una enfermedad. El primero, Francesc. Me enteré de su causa por casualidad hará cosa de un año y pico en Facebook, estaba luchando contra el cáncer e iba comentando sus avances en un blog. De ahí aprendí a tener ganas de vivir, y, sobre todo, a vivir con una sonrisa.

Cuando a me ingresaron a mí, conocí a una enfermera especial. Todas eran amabilísimas, pero con ella tenía una relación diferente. Y, de hecho, un día que yo estaba de bajón me contó una historia que me hizo flipar. Años atrás, a ella se le paralizó el cuerpo de cuello para abajo, y tras 7 años de lucha consiguió recuperar la movilidad y a día de hoy sirve a los demás en un hospital… si alguien había sido capaz de eso, ¿Cómo no iba a poder yo?

Antes de explicaros la última enseñanza que forjó mi carácter dejadme poneros en situación. Mientras duró mi ingreso, mis padres hacían turnos, mi madre durante el día y mi padre las noches. Cuando llegaba mi padre me obligaba a andar por el pasillo, y recuerdo un día que pasamos a una salita que había para los enfermos con televisión, unas sillas… Según me senté rompí a llorar. Estaba en la mesa una señora mayor haciendo sudokus que quiso ayudarme. Me contó que ella había sufrido varios ictus, le salían tumores con cierta frecuencia y que tenía lupus.

En ese momento, me di cuenta de lo afortunado que era, de que había gente que lo estaba pasando mucho peor que yo, y que no podía permitirme llorar, sino que tenía que levantarme y seguir adelante.

IMG_4912.jpgQuiero hablar de una persona más. Mi primo Alberto, todos los que habéis leído el blog le conocéis. Es un gran ejemplo a seguir. Desde pequeño me ha enseñado cosas, me motivaba a escribir, me apoyaba en los malos momentos… Hace un par de años, la vida le puso a prueba, y día a día sigue demostrándole que nada va a poder con él y que en no mucho tiempo va a estar 100% recuperado.

Así que amigos, recordad que sonriendo, la vida es más vida y dadle caña a todos vuestros objetivos, metas o sueños que solo se vive una vez, pero si de verdad vives, es más que suficiente.

TOCARÁ SEGUIR LUCHANDO.

Todo parecía indicar que muy pronto me darían el alta definitivamente. Soy capaz de caminar normal, tengo equilibrio y no me caigo, puedo incluso correr o andar en bicicleta. Sin embargo, todo era demasiado bonito para ser verdad.

Ayer tuve revisión en el hospital, de ahí que creyera que mi alta estaba muy cerca. Sin embargo, las noticias fueron muy distintas a las esperadas. Tengo que hacer un tratamiento y una terapia a uno o dos años vista.

Aún no sé en qué va a consistir o cómo va a funcionar, sin embargo, la noticia me vino como un puñetazo en la cara. Sé que no va a ser un tratamiento invasivo que me deje hecho polvo, sin embargo, yo veía que el fin de esta aventura estaba cerca y se acaba de alargar de 1 a 2 años.

Estoy pendiente de que me digan cual es la terapia que tendré que hacer, cada cuanto tiempo y todos los detalles. Tan pronto como los sepa os los contaré, pero como siempre digo, hay que mantenerse positivo. Ayer estaba bastante asustado y de bajón, por eso no os escribí. Sin embargo, hoy me encuentro mucho mejor, animado y con ganas de empezar ya.

Así que amigos, mantengámonos positivos. ¡Porque la vida con una sonrisa es más vida y porque somos afortunados!

LA MEDICACIÓN ME HA DESTROZADO POR DENTRO.

Si alguno sigue la serie Dr. House sabrá que el polémico médico americano atiborra a sus pacientes de medicación basándose en «por si acaso» tiene x enfermedad. Sin embargo, lo que en la serie no aparece son los terribles efectos secundarios que esta tiene en sus pacientes.

En mi caso, también me atiborraron de medicación, tanta, que los médicos no entendían como no me pasaba el día dormido, mi madre me lo contaba ayer. Yo le dije, mamá, estaba dormido o incluso inconsciente, pero con los ojos abiertos. La prueba más clara es que me acuerdo de literalmente 5 visitas, y tenía 3 o 4 cada día. Es decir, la medicación era tan fuerte que yo no me acuerdo de casi nada de lo que pasó en el hospital, de alguna conversación suelta, de alguna cosa que me dijeron los médicos y poco más.

Y ahora que he dejado la medicación, las secuelas están siendo aún peores ya que en el hospital yo no era consciente de lo ido que estaba. En cambio, ahora que no estoy tomando ningún medicamento, estoy muy mareado todo el día, tengo muy fuertes dolores de cabeza y de estómago, sigo sin tener demasiado controlado el equilibrio etc. Así y todo, no puedo pasarme el día en la cama. Este fin de semana sí que he estado más de la cuenta en la cama, pero cuando los mareos me pillan en clase, es insoportable.

Dicen, que una de las peores sensaciones que existen es la de desconocimiento, no saber cuánto tiempo voy a estar así. Si supiese que en dos semanas por ejemplo se me iba a quitar, tendría un calendario en el que iría tachando día a día, en cambio, no lo sé, simplemente me despierto cada día y compruebo a ver si un día más me va a tocar sufrir los efectos secundarios o si se han acabado por fin.

Así que amigos, solo quería deciros que, si me notáis con cambios de humor repentinos, si no os trato como antes del ingreso o si veis algo distinto en mi me lo digáis, al día siguiente es muy probable que no me acuerde, pero no merecéis que os trate mal, por mucho dolor y malestar que me esté causando la medicación.

UN PASITO HACIA ATRÁS.

¡Hola! Hacía tiempo que no os contaba cómo iba la evolución, pero la verdad que llevaba bastante tiempo sin suceder nada interesante. Sí que es cierto que sigo entrenando y que ayer llegó un día que ansiaba mucho. Los que me seguís en Instagram sabéis que ayer fue el día en el que volví a salir a caminar yo solo.

Ayer sobre las 6 de la tarde no tenía nada que hacer y me encontraba bien, así que decidí salir a andar. Tras ser consciente de que ya era capaz de recorrerme el pasillo sin demasiados problemas cogí las muletas y salí. Durante todo el paseo sentí una mezcla de sensaciones, estaba nervioso porque no sabía cuánto aguantaría. Estaba concentrado porque tenía que pensar cada paso que daba, orgulloso de lo que estaba logrando e inseguro porque mis piernas aún no me dan las garantías que me daban antes.

Decidí llamar a un buen amigo, porque en los momentos duros es donde se ve quien está realmente ahí, me cogió el teléfono y siguió conmigo el paseo. Sé que se dio cuenta de cuando me caía alguna lagrimilla de alegría, también le conté cuando me tenía que parar y me animaba a seguir.

Veía muy cerca el objetivo, dejar la silla de ruedas esta semana. Sin embargo, hoy me he dado cuenta de que quizás estaba siendo demasiado ambicioso, y que es posible que deba seguir una semana más con la silla. La verdad que me ha dolido, a lo largo del día de hoy no me he encontrado demasiado bien, las piernas no me respondían y me he sentido muy mareado.

No os voy a mentir, he llegado de la universidad bastante desanimado, menos mal que una vez más estaba mi familia para levantarme el ánimo. He comido y después he dormido un rato. La verdad que me he encontrado mejor al despertarme, pero supongo que como es un movimiento que no había hecho antes noto la espalda y los brazos bastante cargados.

Los que me conocéis bien, sabéis que, en el hospital, lo que más he valoro es haber recordado todo lo que me gusta pensar, sobre cualquier cosa. Pero pensar, reflexionar, la filosofía… así que he decidido sacar el lado positivo al bajón anímico de hoy.

La verdad que no se me han ocurrido muchos, sin embargo, sí que he encontrado uno. Os parecerá una tontería, pero estábamos en el patio de las 11 de la mañana y hacía bastante solecillo en la universidad. Ha venido un amigo a ver cómo iba, y nos hemos reído por una tontería. Cuando me ha preguntado a ver como estaba, solo se me ha ocurrido responder que mucho mejor que el resto, porque estaba al solecito, sentado y riéndome.

No obstante, hay uno que no me deja de rondar la cabeza, que sois todos vosotros, el apoyo que me dais día a día. La cantidad de mensajes que sigo recibiendo son algo que me está ayudando muchísimo a salir adelante tan rápido, así que a todos los que me decís que os estoy ayudando, en realidad, vosotros me estáis ayudando mucho más a mí.

Así que como siempre digo, hay que mantenerse positivo, y aunque el día de hoy no haya sido el mejor, o pese a que tal vez tenga que estar más tiempo en la silla; la clave está en encontrar la enseñanza, ver el lado positivo y seguir sonriendo a la vida, que como alguien me dijo; la vida, riendo, es más vida.

¿A dónde vamos a llegar?

Estoy bien dije, pero en el fondo sabía que era la mayor mentira que podía decir, sin embargo, también sabía que era la opción más cómoda. Dejar que la gente pensase que todo iba bien y no tener que explicar nada.

Coger un folio y contárselo a él, las cosas que me preocupaban, los miedos que me acechaban y todas las inseguridades que me atormentaban.

Era más fácil estar callado y decir que todo iba bien que explicar que en verdad todo iba mal. Unos pocos tienen la valentía de decir, joder, las cosas me van mal, necesito ayuda. Y aún menos son capaces de pedirla.

Si viviésemos en el idílico mundo que aparentamos vivir, si seguimos mintiendo y empeorando a cambio de nada, si continuamos diciendo que todo va bien cuando en realidad nada va bien, ¿a dónde vamos a llegar?