SI NO PREGUNTAS LA RESPUESTA SERÁ SIEMPRE NO.

Como muchos sabéis, actualmente me encuentro en Cambridge haciendo un curso de Business y Enterprise, no obstante todos los días tenemos varias horas de tiempo libre y ayer decidí hacer una de las cosas que más me gusta para conocer una ciudad. Salir a correr.

Eran sobre las 20:00, me cambié, cogí mis auriculares y salí a correr. Tras media hora larga aparecí en un parque que no tenía nada que envidiar a Central Park así que decidí entrar y seguir con mi ejercicio ahí. Tras correr un poco por dicho parque encontré 4 pistas de tenis. Solo había dos cosas que me privaban de poder jugar.

  1. No tenía raqueta.
  2. No tenía con quien jugar.

Pero justo vi que la pareja que estaba jugando terminaba su partido, así que me dije a mi mismo, ¡cómo me gustaría jugar! ¿Y si les pregunto? Pero me daba demasiada vergüenza. Decidí irme, pero cuando estaba dejando atrás las pistas dije, ¡Qué narices! lo peor que me puede pasar es que me digan que no, y además no les voy a volver a ver en mi vida.

Así que me di media vuelta y volví a las pistas, entré decidido (Mentira, estaba cagado) y formulé la fatídica pregunta. Uno de los dos me dijo que no, pero el otro me dijo que sí. Así que acabé jugando a tenis con un desconocido, en un parque, con 3 bolas pinchadas y una raqueta sin tensión en las cuerdas.

Sin duda una de las mejores experiencias de mi vida y una lección mas que aprendida. Si no hubiese preguntado jamás hubiese podido vivir algo así, en cambio, hice frente a la vergüenza y disfrute de media hora de increible deporte.

SE BUSCAN VALIENTES…

No digo que no este bien ponerse un lazo rosa el día del cancer de mama o un corazón el día de San Valentín. Decirle a vuestra pareja todo lo que le queréis y comprarle todos los detalles del mundo. Pero hoy es 2 de Mayo, y muy a mi pesar no he visto que ninguno empiece una campaña contra la cara más triste de la infancia.
 
Probablemente, muchos de vosotros ni siquiera sepáis que hoy es el día internacional contra el acoso escolar. Miles de niños vuelven del colegio cada día rotos de dolor o miedo por culpa de unos niñatos que han intentado joderles la infancia.
 
Igual que nadie tiene derecho a decidir cuando termina tu vida, nadie tiene derecho a acabar con tu felicidad. A mi me hicieron bullying durante 10 largos años, y creedme cuando os digo que no se lo recomiendo a nadie.
 
Probablemente sea de las cosas más duras que te pueden pasar en la vida, y es que no es necesario que te peguen para que te hagan bullying. El acoso, no es algo que solo sale en las películas. El acoso es algo que sucede en el 99% de los colegios y que solo NOSOTROS podemos detener.
 
Cuando hablo de nosotros hablo de alumnos mayores, de padres, de hermanos y de profesores, del resto de compañeros del acosado y de los amigos del acosador. De todas las personas que tenemos constancia de que existe acoso.
 
Es mucho más fácil mirar para otro lado cuando no te salpica a ti. Es mucho más fácil no hacer nada, que meterte en un jaleo para defender al pringado de tu clase. Pero a ese pringado de clase, quizás le estés salvando la infancia. Probablemente, le estés salvando de muchos traumas y preocupaciones.
 
Yo, ya he empezado a ayudar a cambiar la situación y a erradicar el bullying. ¿Y tú? Yo he empezado a dar charlas para intentar concienciar a los niños, ¿te quieres unir a ayudarme a acabar con el bullying?

Mándame un correo electrónico a guillermomartin99@gmail.com y pensamos como hacerlo.FullSizeRender

VIVIMOS…

Vivimos en un mundo en el que estudiamos para aprobar y no para aprender. Escuchamos para responder, y no para entender, hacemos deporte para gustar a los demás, y no para sentirnos bien. Usamos las redes sociales para aparentar vidas que no llevamos, compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos solo para impresionar.

Cortamos las alas a aquellos jóvenes que quieren volar. Les hacemos ser todos iguales. Evaluamos a todos por igual. No enseñamos las virtudes que cada uno tiene, pero sí que lo hacemos con sus defectos. Einstein dijo una vez Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil” No motivamos a aquellos que están dispuestos a arriesgarse. Tal vez confiemos en ellos, pero jamas se lo demostramos. Nos quejamos de cosas que mucha gente mataría por tener.

Un día leí en una revista, “¿Y a ti, cuanta vida te está costando tu sueldo?” Vivimos de apariencias, estudiamos carreras que odiamos simplemente porque aquello que nos apasiona no está bien visto. Si no haces las mismas cosas que el resto de gente de tu grupo te acabaran mirando mal.

Si tienes sueños, en lugar de alentarte y ayudarte, te dirán que jamas los lograrás. Que no lo intentes. Hay una frase que oigo casi a diario que dice así “tu deber es estudiar”. No, mi deber no es estudiar, mi deber es aprender. Mi deber es crecer, mi deber es equivocarme y fallar. Arriesgarme por aquellas cosas en las que creo y luchar por ellas. Y no me dejáis porque mi deber es estudiar.

Vivimos en un mundo en el que presumimos de tener mentes abiertas, pero si un niño en primaria llora le llamarán mariquita y la única respuesta de los adultos será que “son cosas de niños” Fingimos estar preocupados por causas por las que no movemos ni un dedo. Ponemos fotos de perfil en muestra de apoyo a cosas a las que no les dedicamos ni un solo minuto

Decimos que si algo te gusta de verdad debes ir a por ello. Que si tienes un sueño has de perseguirlo, y la teoría es así. Pero amigo, más vale que si tienes un sueño por el que estás dispuesto a luchar no seas joven. Porque precisamente por ello, y cuando debería ser todo lo contrario te vas a llevar más palos que una piñata.

TENGO GANAS.

Tengo ganas de correr, de andar en long y en bicicleta, de tumbarme en la playa o en la piscina, tengo ganas de dormir sin preocuparme por tener que estudiar. Ganas de cambiar de aires, de bajar al sur, aunque solo sean unos días. De desconectar de la rutina.

Quiero comer a cualquier hora, olvidarme de en qué dia de la semana vivo. Quiero grabar y sacar fotos, escribir otro diario de un adolescente por alguna otra ciudad. Quiero vivir nuevas aventuras, conocer nuevos sitios y disfrutar de los que ya conozco.

Aprovechar para hacer cosas que no puedo hacer durante el año, ver a gente a la que solo veo un mes de cada 12, aprovechar para tomar una cerveza fresquita en la playa mientras nos ponemos al día de todo lo que ha pasado a lo largo de los 11 meses en los que no nos hemos visto.

Escuchar la música que se pone de moda, esa canción que no te quitas de la cabeza en los tres meses. Escuchar un poco más a mi yo interior y un poco menos a la ciudad. Empezar a cumplir cosas de esa lista de cosas que quieres hacer antes de morir.

Paseos por la playa que se alargan varias horas, organizar todo el año siguiente cuando acabas de terminar el anterior.

12 AÑOS.

Menos de 5 meses quedan para terminar una de las etapas más raras, difíciles, y maravillosas que he vivido. 12 años en los que he reído, he llorado, me he acordado de los familiares de más de uno. He sufrido en silencio y he gritado cuando debía haber callado.
He crecido, no solo de estatura, también como persona. Esto, en parte se lo debo a aquellos que durante varios años quisieron acabar conmigo. Trataron de insultarme y humillarme. De hecho, muchos lo consiguieron. Yo lloré mucho sí. Pero también aprendí.

Aprendí mucho más de lo que lloré y mira que lloré en abundancia. Aprendí a lidiar con gente tóxica. Aprendí a moverme entre gente que no me quería. Aprendí a querer a los que sí que me querían.

He vivido momentos únicos. He tenido acceso a cosas a las que muy pocos alumnos tienen acceso. He conversado con gente influyente, he organizado festivales de navidad y fiestas de fin de curso. He editado videos y he visitado lugares que nunca hubiese siquiera imaginado.

12 años dan para mucho, 12 años difíciles, aún para más.