17 años, es el tiempo que llevo aqui, y probablemente nunca me he tenido que enfrentar a una decisión tan complicada en mi vida. Y mira que tengo opciones. De hecho tengo tantas opciones como números existen. Quizás sea ese el problema.
He de decir que no estoy preparado, que al igual que la mayoría de jóvenes de mi edad no tengo la madurez suficiente de decidir qué hacer. No tengo la capacidad de tomar una decisión que marcara mi futuro. Y no tengo ni idea de por dónde encaminarme.
Este es un tema que me tortura muchas noches y que en muchas ocasiones me ha dado dolores de cabeza. Pero si todos han podido yo también. No puede ser tan difícil. Sin embargo, la verdad es que asusta. Y asusta mucho. Con 17 años estás tomando una decisión que cambiará tu vida. Y yo, yo no estoy preparado.
A veces, me veo con traje yendo y viniendo de mi despacho, otras muchas, me veo con una bata blanca curando a niños, pero no soy capaz de decidirme. Haz lo que de verdad te guste me dijeron. Pero probablemente si de verdad hiciese eso, estudiaría algo que tiene menos salidas que un callejón cerrado.
La verdad, no sé qué camino coger no sé por dónde tirar o que me va a gustar. Y honestamente no quiero pasarme toda una vida haciendo algo que no me gusta por culpa de una decisión con 17 años. Una de las muchas decisiones que tomaras en tu vida. Pero esta, probablemente sea una de las más importantes.
Y es demasiado pronto, ayer todavía estaba dibujando sin salirme de las líneas y hoy tengo que encaminar mi rumbo. Y todo dependiendo de una nota. Un simple número que te va a decir si puedes hacer eso que te gusta o si no. Bueno, eso en el caso de que sepas qué te gusta. Porque yo, como muchos otros sigo sin tener claro mi camino.
Y aquí, acaba el diario, pero una aventura de este estilo deja muchas cosas que merecen ser contadas, y a eso es a lo que me dispongo ahora. A contaros todas las anécdotas, momentos que me puedan parecer interesantes haceros saber, de deciros y explicaros con más detalle algunas de estas anécdotas que han hecho de estas semanas, 23 días inolvidables.
Como primer articulo tengo que escribir sobre dos personas muy especiales en este viaje. Vinieron conmigo, sin embargo, no eran alumnos. Hicieron muchas de las actividades que hice yo, pero ellos, no las necesitaban. Hicimos excursiones, turismo, vimos museos, monumentos… juntos. Han sido sin duda dos de las personas más especiales para mi en este viaje. Efectivamente estoy hablando de Fernando y de Eugenia.
Quien me iba a decir a mi a eso de las 8:30 de la mañana en el aeropuerto de barajas que aquellos dos monitores que nos daban los billetes y que nos indicaban por donde ir iban a acabar convirtiéndose en mi “mami” y en mi “hermano mayor”. Quien me iba a decir a mi que iba a acabar teniendo tanto trato con la niña que nos decía “arrejuntaos un poco” antes de pasar el control de seguridad. Sin embargo, sin ellos esta experiencia no hubiese sido ni parecida.
Con Eugenia establecí mi primera conversación cuando al pasar el detector de metales pité y me llevaron a donde un hombre de seguridad a hacerme unas pruebas. Yo estaba muy nervioso y él solo me preguntaba que quien era mi responsable. Yo señalé a Eugenia, ella estaba concentrada en acabar de pasar a los niños. Era el primer momento juntos y reinaba el caos. Dos semanas más tarde y muchos momentos juntos después era momento de decirle adiós. No podía creérmelo.
Con Fernando todo fue distinto la verdad. No me acuerdo cuando hable con él por primera vez tampoco recuerdo como empezó nuestra relación de amistad. Pero, ahora mismo, una vez acabado el viaje no me lo imagino sin él. De hecho, en cada excursión, desde Disney hasta el Louvre, pasando por la Torre Eiffel hemos estado juntos. A los dos nos han sablado 5 euros por un café con leche y los dos nos hemos reído a carcajadas. También hemos llorado, y es ahí cuando siempre ha estado el otro para echar un cable.
Solo tengo palabras de agradecimiento para vosotros, por cuidarme, por hacerme reír, por encargaros de mi comida y de que todo saliese bien. No solo por mi, gracias de parte de todos los niños y es que si todos os pusimos un 10 en el cuestionario por algo será. Porque con vosotros me llevo momentos inolvidables, os habéis llevado broncas y reproches por nuestra culpa y aun así nunca habéis perdido la sonrisa. Y aunque no os deis cuenta nosotros si, y lo apreciamos muchísimo.
Quiero daros las gracias, y qué bendita la casualidad que haya hecho que aparezcáis en mi camino este verano. Sois dos pedazo de personas y no me cabe ninguna duda de que en algunos años, uno será un medico deportivo como la copa de un pino y que el otro estará trabajando en Bruselas, haciendo eso que tanto le gusta y además no me cabe ninguna duda de que lo estarás haciendo genial.
El ultimo día de esta gran aventura. Un día agridulce, por un lado tenía ganas de volver a casa, pero por otro lado se que voy a echar en falta este campamento. Y se que voy a echar de menos a la gente que lo ha hecho posible, a los demás niños, a los monitores, a los profesores y a todos. Es complicado cerrar estas etapas. Sobre todo porque sabes que a la mayoría de personas no las volverás a ver nunca.
De pequeño, cuando te ibas de un campamento salías triste, pero en el fondo eras inocente y creías que volverías a ver a la gran mayoría, ahora, te vas al extranjero y cada uno se vuelve a su país, países a una gran distancia los unos de los otros. Como me gustaría volver a tener la inocencia de creer que voy a volver a verles.
Como cada ultimo día de cada campamento hay muchos sentimientos juntos desde ya por la mañana. Desde que das el primer abrazo de despedida. Desde que ves que como se funden con el horizonte las furgonetas que llevan al grupo de los turcos. Grupo con el que de verdad has tenido relación, casi mas que con los españoles. Un destino al que por mucho que quieras no puedes parar. Ese momento que tan lejano parecía aquel 3 de julio cuando pisabas por primera vez Lines había llegado. Y tú ahí estas, abrazándote con Fernando viendo como se van. Como se van para siempre.
El siguiente grupo en irse es el tuyo. Das los últimos abrazos a los pocos que se quedan, a todos los rusos y el más especial probablemente haya sido con Alfon. Un madrileño al que el primer día que le vi pensé que era un niñato y que luego me he dado cuenta de que la cagué y mucho, me di cuenta que era un tío 10. Uno de esos pocos con los que de verdad esperas no perder el contacto. Al final te acabaste dando cuenta de que erais iguales. Y tú te vas y el se queda.
Justo antes de montarte en la furgoneta te abrazas a Tiphanie y a Pauline, ya no es momento de guardar las formas, te han cuidado como a un hijo mientras estabas en el campamento, y te sale del alma darles un abrazo, un abrazo fuerte, un abrazo de verdad. Por que de verdad les tienes cariño y de verdad valoras todo lo que han hecho por ti.
Te espera la furgoneta, como siempre te montas el ultimo, y le dices el ultimo adiós a este campamento, de chofer, uno de lujo, nos cuenta anécdotas con futbolistas y políticos varios. Llegas al aeropuerto y cuando creías que todo había acabado te das cuenta de que no. y de repente te ves corriendo por el aeropuerto buscando a una amiga.
Ernesto dice que le han robado la mochila. Mochila que mas tarde devolverían unas niñas. Mochila en la que llevaba 100 euros. Te montas en el avión, comentas las tres semanas y te duermes, llegas a Madrid, y ahí te esperan tus padres. Pero quedaba un ultimo adiós, quedaba despedirte de los españoles. Hacemos piña y empezamos a gritar y a saltar. Nos despedimos.
Te montas en el coche, la aventura aun no ha acabado, aun quedan 3 horas y media de vuelta a casa. Llegas, dejas la maleta y te vas a cenar. Ahora si, todo ha acabado.
Las próximas entradas irán dedicadas a momentos concretos, a personas o a situaciones vividas. Tengo alguna que otra pensada ya pero si tenéis alguna duda o algo que queráis conocer no dudéis en preguntármelo.
Uno de los días más felices de mi vida sin duda. Viernes, ultimo viernes en Paris, y ultimo día de campamento. Mañana es día de volver ya a casa. Por un lado tengo ganas pero por otro me encantaría quedarme. El día no amanecía especialmente soleado sin embargo, al bajar al desayuno me di cuenta de que la gente estaba realmente feliz. Todo porque era el ultimo día.
Llegamos a clase y ahí nos esperaba el temido examen semanal. Para mi, el examen de esta semana era un reto especialmente grande puesto que lo que entraba era totalmente nuevo. Ni siquiera había oído hablar de ello. Pero la verdad es que la profesora hizo un trabajo excepcional y lo explico de tal forma que a todos nos quedó clarísimo.
El examen me salió bien. Saque un 30/40 que para ser el nivel más alto de todos y conceptos totalmente nuevos está bastante bien. Después tuvimos la oportunidad de ir al mercado. El resto de clases ya habían ido pero nosotros no. Era el típico mercado de pueblo en el que venden fruta, verdura, carne…
Comimos y a la tarde en la clase particular trabaje de una forma especial la producción escrita. La trabaje preparando un discurso que mas tarde, en la discoteca yo mismo leería. Delante de todos los alumnos y de todos los monitores. El reto imponía bastante la verdad.
Llegó como cada viernes, el espectáculo en el que enseñamos a los demás alumnos lo que habíamos ido haciendo en los talleres de la semana. Caben destacar un par de momentos, primero, cuando Mercedes tocó el piano. Yo tengo una debilidad por el piano y la verdad es que me emocionó muchísimo. Fue precioso. Todos acabamos aplaudiéndole al grito de “mercedes mercedes”. Como segundo momento cabe destacar el momento en el que te dabas cuenta de que todo se acababa. El momento en el que te daban el sobre con el examen de nivel, con la foto de clase y con una valoración del profesor. La verdad que mi valoración fue genial, también me emociono muchísimo. Y es algo que nunca olvidare.
Tras el espectáculo, era momento de cenar, no cene especialmente bien, y tras un enfado decidí irme solo a dar un paseo por el colegio. Como el enfado no se me iba lance una piedra, y al lanzarla me corte el dedo. Era un corte limpio pero me asuste al ver que sangraba tanto. Fui corriendo donde Fernando que rápidamente me curó. Me cambié y como era la ultima discoteca los españoles nos disfrazamos un poco. La temática era “fiesta de pijamas” y como había hecho bastante calor todos dormíamos en ropa interior, así que nos dispusimos a pensar nuestra indumentaria para la noche. Calzoncillos, medias hasta la rodilla, alpargatas, gafas de sol y camisa, y es que la clase no se pierde nunca. Fue divertidísimo.
La discoteca por fin se desarrolló con normalidad, y en un momento dado todos los profesores, monitores y alumnos fueron llamados a la discoteca. Había llegado el momento. No sin nervios cogí el micrófono, me subí a un improvisado escenario y solté todo lo que había preparado. Un agradecimiento a todos los profesores, a los monitores, a la directora, a la directora pedagógica, y a los acompañadores, sobre todo a Fernando que hicieron que estas tres semanas fueran inolvidables.
Al final del discurso vi como todo el campamento empezaba a gritar mi nombre. Aun se me pone la piel de gallina al pensarlo. Me baje y uno a uno monitores, profesores y alumnos vinieron y me dieron un abrazo. Fue un momento tremendamente emotivo. Después, Cyril (un profesor) me dijo para hablar un rato. Venia en nombre de todos los profesores puesto que era el único que sabia hablar español perfectamente. Me dio las gracias y me dio un par de consejos, consejos que tampoco olvidare nunca.
Así que desde aquí solo me queda dar las gracias a todos los que habéis estado en Lines 2016. Por que sin cada uno de vosotros esto hubiera sido totalmente distinto, por todos los momentos que he vivido, por todas las aventuras, por todas las anécdotas, por todos las risas, y por todas las sonrisas que me salen cada vez que pienso en estas tres semanas.
Día 21. Uno de esos días horribles en París. Solo quedan dos y hoy ha sido uno de esos días en los que todo sale mal.
Antes de nada quiero disculparme con la empresa que nos ha traído hasta París (Astex) puesto que lo que dije de ellos el día 19 fue sin mala intención y tampoco pensé que iba a tener tanta repercusión. Así y todo quiero disculparme porque no debí haberlo hecho.
Por otro lado toca empezar a hacer resumen de lo que ha sido mi estancia en París, y honestamente solo saco cosas positivas. Solo saco amigos nuevos y experiencias nuevas. Saco grandes momentos y borro los no tan buenos.
Y por último quiero agradecer a Lines París 2016 y a todos sus profesionales. Pauline, Thiphanie, Samuel, Aymeric y a todos lo que habéis contribuido a hacer de estas tres semanas tres grandes semanas.
Mañana volveré con el diario pero hoy no ha habido nada que deba ser contado por aquí