Como sabéis los que me seguís empecé esta serie de Un Adolescente En…. en verano con mi viaje a París, pues estoy muy contento de informaros de que de aquí a no mucho tendremos una segunda parte. UN ADOLESCENTE EN…. ¡VENECIA!
Pero como no he estado nunca necesito de vuestra colaboración, dejadme en comentarios, o enviadme un mail, o un mensaje de Facebook o lo que queráis con cosas interesantes que poder hacer allí.
La cámara va a ir conmigo, así que igual a la vuelta tenéis pedazo de Video!!!
Cuando vas de puto amo, de sobrado por la vida, creyéndote el mejor y que no hay nada que pueda pararte llega un día y un momento en el que recibes la mayor lección de humildad, de valores, de ganas de vivir y de actitud del mundo. No lo organizaste, tampoco es algo que premeditases, simplemente sucedió. Tres personas que no conocías de nada estaban a punto de cambiar por completo la forma en la que ves las cosas. Y tú ni siquiera lo sabias.
Como siempre, estabas metido en todos los jaleos. Esta semana, un congreso. Ya fuiste el año pasado y no estuvo mal, pero tus expectativas eran demasiado altas. Este año repetías. Le diste una segunda oportunidad, te pasaste por el arco del triunfo eso que dicen de que segundas partes nunca fueron buenas. Y menos mal que lo hiciste. Jueves, 8 de la mañana. Y llegabas tarde, corrías por Bilbao, buscabas recortarle tiempo al cronometro como si de una carrera se tratase.
Lo conseguiste, llegaste puntual, te dieron las ultimas instrucciones y a tu compañero durante una hora. Un móvil. Muchos pensareis, ¿qué me está contando este niño de correr por Bilbao, de un móvil y de creerse el puto amo? Bueno, dejadme explicarme. Eras voluntario del congreso, te tocaba vigilar la puerta de entrada y el móvil era para escanear las entradas de la gente. Para comprobar que todos estaban apuntados. ¿Mejor ahora?
Acabaste tu misión y devolviste el famoso teléfono. Decidiste entrar a
Aquí tenéis a Lary, como siempre con una sonrisa.
oír las charlas. La verdad que no te hacia demasiada ilusión y sin saber porque entraste. Y una vez más, menos mal que entraste. Después de una actuación en directo el Euskalduna enmudeció. Subía por las escaleras una sirena, como ella misma se denominaba. Su sonrisa iluminaba el escenario, bueno, eso y algunas luces. Empezó a hablar, y a mi me conquistó. Hizo que yo, que soy un culo inquieto no quisiese ni pestañear para no perderme un solo detalle de todo lo que decía. Joder Guillermo, ¿vale ya de decir cosas que no tienen sentido no? Espera, que te explico. Hablaba Lary León, una chica sin brazos ni piernas que me estaba dando toda una lección de ganas de vivir.
Terminó su charla, tus pelos seguían de punta y tu sonrisa era de oreja a oreja. Momento de oír a dos hermanos cuya historia me impresionó también muchísimo. Para poneros en situación; uno de ellos era ciego y autista y al acabar la charla nos dio toda una clase de piano.
Y por ultimo, cuando parecía que nada podía mejorar llegaba un mejicano al que tampoco conocías a hablarte sobre drogas y alcohol. Pensaste que eso lo tenias muy visto, que vaya gilipollez. Y una vez más te equivocabas. Si Lary había hecho que te pegases al sillón, Pepe –que es como se llamaba el ponente- tanto o más.
Sonará a topicazo, pero, al menos según nuestro profesor de lengua en el renacimiento un tópico era un tema literario que de tanto usarse se convertía en una formula fija. Y supongo que si tanto se usó es porque tendría algo de especial. Bueno, clases de literatura a parte y volviendo a nuestro tema…
No hay nada que no puedas conseguir. Esto no quiere decir que vaya a ser fácil o que el camino sea corto, pero si trabajas, luchas, eres constante y sobretodo, cuando no puedas más, haces las cosas aun mejor, no habrá nada que no puedas conseguir. Así que mañana empieza una nueva semana, levántate, empieza a ponerte en forma, empieza a estudiar o empieza a comer sano. Empieza eso que llevabas tanto tiempo queriendo hacer y siempre lo dejaste. Hasta mañana. Mañana es ese día. El día de comenzar a luchar por tus sueños y objetivos.
Lo prometido es deuda. Esta semana una nueva colaboración. Esta vez la más importante de todas las que hemos tenido. Texto cortesía de una Youtuber con cada vez más seguidores. Actualmente somos más de 3114 personas las que le seguimos en su canal y tiene mas de 124.000 visitas. Os dejo todas sus redes sociales por si queréis seguirle o contactar con ella!
La verdad que estoy muy contento de tener una nueva colaboracion en el blog. Esta corre a cargo de la persona que me inspiró a empezar y me animó al principio a seguir adelante. La persona gracias a la que este blog sigue aquí. Entrada por: Alberto Ahumada.
No se por qué será que los niños no se escapan de mis pensamientos. Todos los días salgo a la entrada de rehabilitación freno mi silla saco mi bocata y lo voy comiendo. Mi bocata de observar y reflexionar.
Veo entrar y salir a todo tipo de personas, muchos conductores de ambulancia haciendo de su trabajo rutina y evadiéndose de lo que ven. Los médicos, los fisios, enfermeras, auxiliares o celadores se evaden, para la gran mayoría es solo su trabajo, no se paran a pensar en la vida de los demás o en lo que ellos tienen para disfrutar. Los enfermos están en su mundo la mayoría centrados en ellos y los acompañantes centrados en el enfermo al que acompañan. Yo mientras como mi bocata y observo es como si nadie me ve, todo el mundo está a lo suyo. Pero los niños y las niñas que entran y salen me marcan. No se por qué es, y da igual la enfermedad o lesión que tengan. Será que les veo tan inocentes, tan indefensos, tan valientes y a la vez tan débiles, tan necesitados de ayuda, será que me siento identificado, que todos recordamos nuestra infancia, que todos nos sentimos débiles antes o después, que todos necesitamos ese calor, cariño y amor, ese amor que nos dan nuestras madres. Esos niños me marcan porque al pasar una enfermedad mas o menos grave te vueles a sentir niño y necesitar ese cariño, y de todas esas personas que pasan por esa puerta antes o después lo necesitan, necesitan ese cariño, y todas las personas en el mundo con sus trabajos sus vidas y sus objetivos lo necesitarán. Y ver a esos niños que lo necesitan más que nadie que estiran los brazos pidiendo un abrazo, que te miran con cara de inocente, que curiosamente son los únicos que se dan cuenta de que estoy ahí, observándoles, me marca, me marca verles. Me marca porque veo su vulnerabilidad por qué siento que de una forma o de otra les falta cariño o amor y de una forma o de otra me siento identificado, pero no porque no lo tenga, si no porque todos lo necesitamos, a todos nos ha faltado y todos sabemos lo que es sentirse vuelnerable.
Pero a la hora de la verdad, de todas las personas que veo entrar y salir, con sus problemas y defectos, con sus vidas y sus virtudes, sigo sin saber por qué será que los niños no se escapan de mis pensamientos.
Sábado, 7:30 de la mañana. Bilbao duerme, o está de fiesta. Yo en cambio también estoy en la calle, con el Long. Muchos os preguntaréis, y tú que coño haces un sábado a las 7:30 de la mañana con el long?
Bilbao, 7:30 de la mañana.
La respuesta es bastante fácil, aprovechar el mejor momento del día para hacer lo que más me gusta en el mundo sin nadie que me moleste. Disfrutar del mejor momento no solo del día sino de la semana e incluso del mes. Me acompaña una playlist de canciones que transmiten positivismo y los basureros de bilbao.
Patada tras patada, patada tras patada, patada tras patada, iba avanzando en mi camino, un camino que no sabía a dónde me llevaba. Un poco como en mi vida. Solo sabía, que como dice una de las personas que más admiro, lo único que me puedo pedir es ACTITÚ.
Sabía que tenía un día duro por delante. Concretamente, 6 horas de ingles, una comida y un partido de fútbol. Después cenaría con mis padres y me iría a casa. Todos los adolescentes de mi edad estarán en las fiestas de las arenas, también conocidas como fiestas de las mercedes. Sin embargo, ¿que adolescente estaba a las 7:30 de la mañana dándole al patinete?
Ninguno, ¿Por qué no hago las cosas propias de los adolescentes de mi edad? Eso seguro que lo pensaréis algunos. Simplemente por qué no me gustan. No me gusta salir de fiesta hasta las 8 de la mañana. No me gusta beber en la calle, no me gusta desperdiciar el día siguiente por ello. Prefiero salir de buena mañana a hacer deporte, empezar el día con energía y con ACTITÚ, sobre todo con ACTITÚ.
Y esa es la lección de hoy, muchas cosas pueden ir mal, pero con ACTITÚ, aunque no os lo creáis somos capaces de darle la vuelta a cualquier situación adversa. Porque como dicen los de Aquarius: «El ser humano es extraordinario».