A la mierda con los demás

Buenas tardes a todos. Cada vez más vivimos en una sociedad en la cual pensamos menos por nosotros y pensamos más en lo que quieren los demás. Cada vez hacemos menos cosas porque nos gustan a nosotros o porque queremos hacerlas y las hacemos de acuerdo a unos cánones establecidos por no se sabe quien pero que hay que respetar. Principalmente antes de hacer nada pensamos si a la gente le gustará, si me respetarán cuando lo haga o que opinarán de ello. Tonterias.

Si quieres hacer algo, hazlo por ti. Olvídate de lo que quieran los demás, si te gusta una camiseta, póntela, independientemente de si a Fulanito le va a gustar. Si te gusta un tipo de música, no dejes de escucharla porque Menganito piensa que es una mierda. A la mierda con todos ellos. Haz lo que tu quieres y porque tu quieres.

No pienses en lo que los demás quieren de ti, y piensa en lo que tu quieres para ti. Y así amigo, así alcanzarás la felicidad. 5f5fd5f09e29da962efdd2baef246fcd

Dos dedos…

Igual un día me planto en medio del planeta con billetes de 500€ y empiezo a romperlos como una loca gritando: Y por esto mueren personas, almas se destruyen, valores se olvidan, casas se queman y barreras se alzan, guerras se empiezan, mujeres se matan, principios se violan y PERSONAS CAMBIAN, por esto. Por un trozo de papel. 

Lo rompo con dos dedos. Con dos dedos acabo con el problema de una nación. Me olvido del desastre, de las guerras y los principios. Los sueños rotos, las bombas, los ruidos y los gritos. Y con dos dedos acabo con lo que a una familia se le da en un mes. Con dos dedos soy más poderosa que el que con diez no rompe ni un billete. Que el que no se zafa de sus esposas. 

Con dos dedos cambio, cambio yo. Y cambia el mundo. Llamadme loca, pero con dos dedos, con dos dedos, a todos os supero.
Por: M. G. 

Formas de ver las cosas…

En el articulo de hoy toca reflexionar un poco, a ver qué os parece. Alguna vez te ha pasado decir algo así como «que pereza, ahora tengo clase de mate» o «bua, ahora tengo entrenamiento…» no solo hablo de estudios o de deporte, quizás te haya pasado en el trabajo. Bien, piensa un ejemplo ……………………………………………………. ……………………………………………………………………………………………… ¿ya? Bien, ahora vamos a darle la vuelta a la tortilla.

Qué te parece si en vez de pensar que qué pereza piensas que qué afortunado eres. ¿sabes? no todo el mundo tiene la posibilidad de ir a entrenar o de tener una clase de matemáticas. Valoralo. No es el hecho de una clase de matemáticas, es el hecho de 1: tienes la posibilidad de que alguien quiera darte clase. 2: hay alguien que puede pagarte esa clase, lo cual aunque tu no te des cuenta le puede costar muchísimo ganar el dinero suficiente para poder pagar esa clase que a ti te da tanta pereza. Podría seguir con esta lista horas, sin embargo, tampoco es plan de darte el coñazo demasiado.

Por las razones que he dicho antes creo que deberías en vez de pensar que es una pereza, dormirte en clase, o simplemente no prestar ninguna atención, yo creo que debes, pensar que eres muy afortunado, no solo ir contento a aquello a lo que antes pensabas que te daba pereza sino que deberías también sacarle el mayor partido posible. Me apuesto lo que quieras a que si haces eso te saldrá mejor el examen que estás preparando, el juicio que tienes que no sabes ni por dónde cogerlo o ese partido que veías perdido.

Ahora te toca a ti. Deja en comentarios la acción que has pensado que te daba pereza, reflexiona sobre ella y encuentra los puntos positivos que quizás no habías  buscado antes.

MOMENTOS QUE TE MARCAN

En el artículo de esta tarde voy a hablar sobre un chico que conocí en Lourdes (Francia) la semana pasada y que la verdad que me enseñó muchísimo. A todos aquellos que me seguís en Facebook ya os adelante que algún día escribiría sobre esta historia y bueno, ha llegado el día.
Como ya sabéis algunos, el fin de semana pasado tuve la posibilidad de ir a Francia ayudar a aquellos que más lo necesitan. La verdad es que es una experiencia increíble y que si puedo no dudaré en repetir tantas veces como sea posible. Hice muchas cosas pero la verdad que si tengo que destacar una, fue esa tarde que pasé con Alex. Un niño de nueve años que tan sólo tenía medio corazón.
Nuestro encuentro ocurrió por casualidad, estaba  volviendo con Jorge Ugalde cuando de repente sus abuelos me pidieron a ver si le podía llevar a su nieto. Sin pensármelo dos veces dije que si sin embargo, no sabía que este chico tenía ningún problema ni que me iba enseñar tanto como me acabo enseñando. No iba solo yo con él, también iba una chica de un año más que yo que me pareció una tía increíble. para aquellos que no lo sepáis los camilleros que es como nos llaman a algunos de los de los voluntarios tenemos que en una especie de sillas de ruedas llevar a los enfermos a donde ellos nos dicen, o a la misa, o al lugar en el que haya algún evento. Esa tarde había una especie de misa en una iglesia subterránea a unos 10 minutos de donde se alojaban los enfermos que era también el punto de partida de todas nuestras rutas. Una vez Alex se montó en el carro le empezamos A llevar con el resto de los niños. Alex no aparentaba ninguna discapacidad física hablaba, reía e incluso sabía más que yo de muchas cosas. Una vez llegamos a la iglesia la abuela me dijo que por favor cuando pasase el sacerdote con la forma hiciese que Alex se santiguase. Después de decirme esto se volvió con su marido al banco en el que se habían sentado nada más llegar.
Os estaréis pensando que qué tiene de especial esto que os estoy contando. Muy simple, esa sonrisa que no se le borraba de la cara a nuestro pequeño amigo ni tampoco a su familia a pesar del serio problema que tiene.
Una de las cosas que más recuerdo es que el carro se dirige con una especie de palanca que se puede mover hacia adelante y hacia detrás del modo que la puede conducir el que está sentado O el camillero que le lleva. En teoría sólo pueden dirigir el carro los camilleros pero con Alex hicimos una excepción. Le dejamos la palanca y él era quien dirigía. Le dijimos que si la levantaba el carro se frenaba y que si la bajaba por el contrario aceleraría. No podré olvidar en mucho tiempo la cara de velocidad, de concentración pero sobre todo esa sonrisa de oreja a oreja que no se le borró en toda la tarde.
Es increíble, pero es cierto aquellos que más problemas tienen son los que al fin y al cabo son más felices. Manda narices.

PEQUEÑOS PLACERES

La mayoría de la gente cree que para hacer cosas increíbles necesitas dinero, sin embargo hay grandes placeres que son gratis. Por ejemplo, después de una larga tarde de estudio una de las cosas que más me gustan hacer es coger los cascos e irme a correr. Preferiría ir en long o en bici, pero mi bici esta arreglándose y hasta el final de esta semana no voy a tener el long. Pero, piénsalo. Un jueves por ejemplo, sobre las 20:30 has estado toda la tarde estudiando y estás bastante estresado, cansado y harto de las matemáticas, la filosofía, inglés o historia. Fuera hace fresco. Coges el long/bici/ Penny/ tus zapatillas y unos cascos y te vas a dar una vuelta, correr o simplemente a tomar el aire. ¿Qué me dices? A mi me Captura de pantalla 2015-09-27 a las 11.15.44parece un planazo. Pongamos otro día, un domingo a la tarde, hace sol. Coges el long, te montas en el metro y te vas a Sopelana, a Bakio o a cualquier sitio que te guste, te pones los cascos y disfrutas del paseo, notas como te acaricia el aire en la cara, ves como la naturaleza de alrededor se queda atrás. Y así, pasa la tarde, saliste de casa a las 17:00 y son las 20:00 y no te has ni enterado, vas a una playa qué hay cerca de donde has estado patinando, vas al típico chiringuito de al lado y te pides una coca-cola, te sientas y ves el atardecer acompañado por tus cascos y tus pensamientos. Durante esta tarde has estado pensando en cosas en las que habitualmente no tienes tiempo, has meditado y reflexionado. Son las 22.00 y vuelves a casa después de una tarde perfecta y con ganas de afrontar la semana que se viene.