DÍA 17:

Domingo, primer día entero sin los demás. Primer día que de verdad estáis solos. Sin embargo otro día de excursión. Esta vez toca ir a un pueblo al que no habías ido nunca, famoso por su palacio y sus jardines. Toca visitar Versalles. Te montas en el autobús, mismo compañero de siempre y como cada viaje compartes música y conversación. Llegas al aparcamiento, te bajas y vas a una cafetería. Pides un café con leche, como todos. Pero este es distinto, o tiene que serlo a juzgar por los 4 euros que me ha costado. Acompañas a una monitora a por los tickets para el palacio. Tienes la suerte de poder visitarlo, con audio guía incluida. Y después sales a los jardines.

Hora de comer, sin embargo te das cuenta de que solo tienes 9 euros, con eso en España hubiese sido suficiente pero aquí no. Aquí buscas en todos los restaurantes un plato por menos de 9 euros pero no encuentras, ya desesperado y cansado ves un restaurante chino. Entras y le explicas a la dependienta lo que te pasa, le dices que no tienes mucho dinero y no se muy bien porque, tal vez porque era extranjero, o porque iba solo, quizás porque le he puesto un poco cara de pena se inventa un menú de tres platos por 7 euros. No sabes como podrás agradecérselo. Probablemente no lo lea, pero si lo lees muchísimas gracias por el detalle. Te montas en el autobús de vuelta a casa, cenas y seguido a la cama. Ha sido un día duro y estas cansado. Mañana será otro día.

Mañana empezaran las clases otra vez. Posible cambio de monitor y de compañeros, cambio de todo. Pero los cambios, de vez en cuando son buenos.

DÍA 16:

Día de despedidas, día de ver como la mitad de tus amigos se volvían a España, día de despedirte de personas a las que sabes que no vas a volver a ver nunca, día duro, como todos en los que te despides de gente. Sin embargo, por mucho bajón que entrase, por mucho que costase despedirte de la gente teníamos que continuar con lo nuestro, empezaba una nueva semana. La ultima aquí para mi. Y empezaba con una excursión.

Una vez despierto y desayunado, una vez dados todos los abrazos habidos y por haber, una vez dicho adiós a mucha gente, algunos eran más un hasta pronto que un adiós, otros en cambio sabes que son un adiós para siempre. Sabes que en cuanto salgan por la puerta no les volverás a ver. Y eso duele, y duele mucho.

Te montas en el autobús, te pones música y hablas con tu compañero, llegas a notre dame pero no puedes entrar por que hay  demasiada cola. Sigues impresionado por las medidas de seguridad que hay en la capital francesa. Te impresiona ver a militares con armas mas grandes que tú caminando por la calle como si nada. Te impresiona ver que los monumentos importantes están cercados. Te impresionan muchas cosas. Te dejan libre por la zona de Notre Dame, caminas hacia el museo de arte moderno y te dedicas a ver espectáculos callejeros. Primero un señor haciendo con globos una blanca nieves perfecta a una niña, después dos bailarines.

Hora de comer, como casi cada día de excursión comes en el McDonald´s. Tienes hambre así que te pides 2 triple cheese Burger, dos de patatas y una bebida. Además tienes suerte y en un cupón te toca un postre. Una vez comido empiezas a caminar, llegas a la orilla del Sena y ves que hay una explanada a orillas del rio. Es el lugar escogido para una siesta.

Vuelves al colegio y ves que esta vacío, no se oye nada y sin saber por que te entra el bajón. Estas un poco “plof” pero miras a tu alrededor y no eres el único. Es un sentimiento compartido. Cenas, haces el juego y sales corriendo dirección a tu cuarto, sales tan rápido que incluso una profesora te pregunta a ver donde vas. Llegas a tu cuarto, hablas con tu madre. Probablemente junto a mi padre lo que mas me esta costando de estar aquí. No tenerles, las bromas mutuas, un abrazo o chocar los 5 con el Sheriff antes de dormir.

Y te duermes, mañana será otro día, día de visitar Versalles. El palacio y sus jardines. Día de seguir conociendo mundo.

DÍA 15:

Hoy estaba siendo un día genial. Día divertido, día de presentar el trabajo de toda la semana. Esta vez tocaba inventar algo. Mi grupo y yo creamos a Kevin Moustachu. Con él, llegamos a la segunda posición del concurso.

Comida y seguido, torneo de tenis. La verdad es que se dio bastante bien, de hecho pude ganar. Ducha rápida que los viernes a modo de despedida como sabéis tenemos discoteca. En teoría había que ir vestido de Hawaianos pero una italiana y yo como volvíamos cansados de tenis hemos decidido ir en pijama. ¡Y es que aunque no os lo creáis en Hawái también utilizan pijamas! Tras un rato divertido de fiesta empezaban las malas noticias.

Este es un campamento internacional y hay alumnos de 6 nacionalidades. Entre ellas la Turca. Además, he tenido la suerte de tener mucho trato con ellos y es que aunque al principio iba un poco acojonado con perdón son unas personas increíbles, estoy totalmente encantado de haber podido compartir con ellos estas semanas

Justo cuando iba a bailar con ellos me di cuenta de que una de las chicas salía a hablar por teléfono y se ponía a llorar. Yo no entendía nada y como era amiga mía fui a ver que pasaba, al principio se creía que habían secuestrado un avión y que el piloto era su padre. Después nos enteramos de lo que de verdad pasaba en Turquía. Ha sido uno de los momentos mas duros de mi vida. Esa impotencia de no poder hacer nada y de ver como personas que te importan lloran desconsoladas. Solo pude dar abrazos, había niñas pequeñas, había también chicos de 18 años. Todos lloraban, y yo, como todos los demás intentábamos ayudar como podíamos, aportar nuestro granito de arena. A mi no se me ocurrió nada mas que llevarles unas chuches, y por lo menos les hice reír durante un rato. Tengo que contaros algo que me impactó muchísimo. Habría pasado 1 hora desde el inicio de los problemas. Yo estaba con una turca a la que aprecio mucho hablando, ella lloraba y me abrazaba. Estaba rota, de repente me dijo, Guillermo, tengo que estar buen, tuve depresión y no voy a volver a tenerla.(La música seguía sonando) se levantó, me dio la mano y empezamos a bailar, en un patio sin que nos viese nadie.

También me impresiono como entre ellos por muy rotos que estuviesen se animaban unos a otros, lo agradecidos que estaban por los abrazos, simplemente por estar ahí, sus caras, todo. Fue uno de esos momentos que se que no voy a olvidar nunca, uno de esos momentos que te marcan. Uno de esos momentos que te curten como persona.

Este texto va dedicado a todos los turcos,  no creo que me lea ninguno pero si me lee alguno, va por ti, y por todos vosotros. Y por los de mi campamento. Por ti Emir, Nissan, Alara y por todos los demás. Sois geniales y estoy 100% seguro que de aquí a no mucho todo estará bien.

DÍA 13:

Miércoles, como siempre día de turismo, estamos muy mal acostumbrados y es que la semana pasada el día de turismo tuve la suerte de ir al Louvre. Esta semana en cambio era momento de ir a otro museo. El musée D´orsay. Y además al monumento más emblemático de esta ciudad. Efectivamente, hablo de la Torre Eiffel.

El día empezaba temprano, con mis dos boles de cereales diarios y mis 3 zumos. Es importante desayunar bien para tener fuerza para el resto del día. Tras un no muy largo trayecto en bus llegamos al museo. Y una vez más me di cuenta de la diferencia que hay entre un buen guía y uno malo. De hecho, él solito puede hacer que te encante el museo o puede hacerte odiarlo. Y esta vez por desgracia ha sido la segunda. Pongámonos en situación, un grupo de 40 garrulos de 16 años a los que lo que menos les puede apetecer es ir a un museo. De hecho, sabes que van a buscar cualquier excusa para no tener que escuchar y poder pasarlo bien. Y tú, en vez de hacer un paseo amable y agradable te dedicas a soltar tu rollo de fechas y cosas técnicas en francés sin que casi ninguno de nosotros entienda nada.

Tras el fiasco inicial era momento de ir a la Torre Eiffel, y como no, más problemas. En vez de habernos sacado el ticket para subir sin cola teníamos que hacer una cola de dos horas. Nos dejaron decidir si queríamos esperar la cola y subir simplemente al primer piso o poder dar una vuelta por París. Yo no estaba seguro de que hacer, sin embargo, al final acabé dando un agradable paseo con Fernando y Abigail para acabar en la típica terraza Parisina tomando un café.

Era momento de volver a casa, y en el autobús de repente nos dieron la opción de dar un paseo por el pueblo en el que está nuestro colegio. Un pequeño pueblo con casas clásicas de colores. Un lugar precioso. Decidimos ir a tomar una Coca-Cola a un bar del cual me acabaron echando. Ya sabéis que los franceses normalmente no es que tengan unos grandes modales. Sucedió tal que así:

  • Buenas tardes querría una hamburguesa para comer.
  • Ahora no.
  • ¿Por qué?
  • Por que está cerrado.
  • Ok, entonces no quiero nada.
  • Si no consumes nada vete.
  • Vale, adiós.

Cogí mi abrigo enfadado y me fui. Comí en otro sitio muy agradablemente y mucho más barato. ¡Si es que no hay mal que por bien no venga! Otro día mas en lo que los demás españoles llaman el campo de concentración. Yo sin embargo creo que es el mejor cambio de concentración en el que he estado nunca.