DÍA 12:

Los días empiezan a pesar en París, la rutina empieza a convertirse en cansina. Mismo desayuno cada día, misma clase cada día, mismo taller cada día. Sin embargo, estoy aprendiendo a disfrutar de la rutina. 

Desde el despertar al son de canciones positivas, y es que pocas cosas mejores hay que empezar el día con alegría. Hasta terminarlo escribiendo un día más este pequeño relato. La verdad que hoy no ha pasado nada interesante quitando que para comer no hemos sabido decir si lo que me habían dado era carne o pescado y que al final casi acabo pegándome con el cocinero, eso sí, respaldado por todos los monitores y por la directora. 

El miércoles como siempre es día de excursión y mañana tocan torre Eiffel y muse d’osrsay. 

DÍA 11:

Por mucho que lo intentes, por mucho que lo desees y por mucho que quieras no todos los días van a ser buenos. Esto es algo que debes de saber antes de embarcarte en una aventura como esta. Y amigo, hoy ha sido uno de esos días en los que hubiese sido mejor no despertarse. Quedarse en la cama. 

Sin embargo, de todo se aprende. Primer día de la segunda semana, cambio de clase pero no de profesor. Todos estábamos cansados, pues el fin de semana había sido intenso. El día ya empezaba con una mala señal, olvidándote tu querido Neskuik. Ese que te acompaña a cada desayuno. Después, llegabas a clase y te devolvían el examen que hiciste el viernes. Habías sacado la mejor nota de clase, pero para ti no era suficiente. No habías llegado al sobresaliente por mucho que habías trabajado. No habías cumplido tu objetivo. 

En la clase, tan solo has visto un par de vídeos y respondido a alguna pregunta. El taller de preparación de b2 ha sido lamentable. 9 en una clase, no has hecho ninguna cosa de provecho. Todo ha cambiado en 2 días. Has pasado de compartir clase con una persona a compartirla con 8. De que haya solo un nivel a que haya que hacer grupos. Has pasado de aprovechar hora y cuarto de la hora y media que dura el taller a no aprovechar ni un solo minuto. 

Mira que tú lo intentas, mira que trabajas por conseguirlo, mira que estás haciendo algo que no has hecho nunca, ser constante. Pero hoy, hoy Guillermo, ni con esas. Mañana será otro día. Y seguro que todo volverá a ir bien. 

DÍA 10:

Pocos días recuero como el de hoy en mi vida. Tan intensos como divertidos, cansados y agradables a partes iguales. Uno de esos días llenos de recuerdos y emociones. Uno de esos días en los que vuelves a ser  niño otra vez. Es el día en el que vuelves a Disneyland. 

Llegas en el autobús y estas nervioso, te dan una entrada con la cara de Mickey. Vas con el resto de españoles y como esto es así acabas metido en una atracción que básicamente consiste en subir y bajar tipo caída libre a oscuras. El primer momento vas cagado, con perdón. Pero después todo mejora, hay un momento en el que se abre la puerta y ves todo Disneyland. De repente todo está oscuro y tú estás bajando rapidísimo. 

Sales de la atracción lleno de adrenalina y te vas a la siguiente, una especie de nave en la que tienes que disparar a unos objetos que se mueven. Eres Buzz Lightyear. Te quedas solo con el monitor y toca montarse en más atracciones, Indiana Jones por ejemplo. Te pretendes montar ahí porque no hay loopings. Y tras hacer la cola, a 5 minutos de montarte ves en tus narices un looping. Genial. He de reconocer que al final no estuvo tan mal. 

Parada técnica para comer y más atracciones, es momento del space mountain. A oscuras un recorrido lleno de subidas y bajadas. Tú vas menos asustado que al principio y de hecho disfrutas como un enano. Ya no hay quien te pare. Te montas en otra y otra. Así hasta que es hora de volver, llegas agotado al autobús y caes redondo. Duermes como un bebé. Cenas y duermes más. Un día inolvidable. 

DÍA 9:

Verdaderamente se puede decir que hoy ha sido el primer día que de verdad hemos estado en Paris. El dÍa empezaba como cada día con un buen tazón de leche y muchos cereales. Una vez desayunado fuerte era momento de montarnos en un autobús. La primera sorpresa del día fue cuando vimos que el bus que había venido a recogernos era uno de estos autobuses de dos pisos. Brutal.

Tras aproximadamente media hora llegamos al arco del triunfo, más majestuoso de lo que yo lo recordaba. Enorme, honorable y elegante. Combinación perfecta. Ya allí hicimos una visita que a mi me pareció genial. Tuvimos la posibilidad de subir hasta arriba del arco. Y desde ahí pudimos ver todo París, hacernos fotos etc. Tras aproximadamente media hora de estancia en las alturas parisinas nos fuimos a los famosos campos elíseos. Allí nos dejaron tiempo libre en teoría para comprar, pero un amigo y yo decidimos que era mejor idea hacer un poco de turismo. Y nos pusimos a ello, empezamos a andar y acabamos caminando por la orilla del Senna hasta llegar al famoso museo del Louvre. Cada día estoy más enamorado de Paris. Me parece una ciudad perfecta. Volvimos para comer y tras una pausa no muy larga, pese a estar cansados hicimos un amago de ir a dar otro paseo, sin embargo acabamos en una terraza tomando una cocacola.

Como siempre que visito una gran ciudad me acabo enamorando de ella, pero de esta en especial, me ha parecido una ciudad genial para turismo, para comercio, para vivir. Y esto aun sigue. Por cierto, estoy sacando muchas fotos, a ver si cuando llegue a casa puedo crear una galería de imágenes para que veáis y entendáis un poco mas desde mi punto de vista esta aventura.

La verdad, que por mucho que lo intente entre el cansancio acumulado del día (me siento a escribir cada noche a las 00:00 puesto que antes no tengo tiempo) y la cantidad de emociones que estoy viviendo se me hace difícil expresar lo que de verdad estoy viviendo. Es una experiencia genial que nunca olvidaré.

DIA 8:

Último día de la semana, último día de clases, último día de  talleres, día de enseñar a los demás los resultados de nuestro trabajo. Era el momento de demostrar todo lo que habíamos ensayado. 

El día había llegado. Clases por la mañana, con examen incluido. Más clases por la tarde, y después de comer, actuación. Primero, una canción del taller de canto. Y después, llegaba mi momento. El momento de mi taller, antes de nada me tocaba presentar el espectáculo. Era simplemente leer un papel, pero madre mía como temblaba.

Después, me toco representar una actuación de mimo y los demás del campamento tenían que adivinar que hacía. Primero, hice de pescador. Y después llegó el momento estrella. Sin comerlo ni beberlo me vi vestido con una falda y la camiseta atada como si fuese la mismísima Beyonce. Hicimos el clásico baile del Single Ladies. Pero el momento de vergüenza inicial de salir vestido así delante de todo el mundo no me lo quita nadie. Fue muy divertido. 

Con esto cerrábamos la primera semana lectiva del campamento. Una semana muy positiva llena de buenos momentos. Mañana empezará un fin de semana unico. Primero, visita por los campos elíseos y subida al arco del triunfo y el domingo Disneyland.