Vuelta a la rutina, vuelta a despertarse a las 8, vuelta a desayunar, vuelta al baile para “despertarnos” y vuelta a las clases. Vuelta a todas las actividades que aunque pesadas son las mas importantes. Desayuno, pequeño paseo por el campamento y a clase. Conversación sobre un festival de música, explicación, ejercicios del subjuntivo y pausa. Comida, mucha comida, eso sí fruta, pero mucha fruta. Vuelta a clase, más subjuntivo, y opción de escoger entre gramática, o juegos. Guillermo ha venido hasta aquí para aprender, por ello ha escogido gramática. Después comida y más clase. Pero esta vez particular. Preparación del DELF B2. Muy contento y es que he hecho dos comprensiones escritas y solo he fallado una respuesta en cada texto. Me siento muy motivado para seguir. Mas clase y después de cenar piscina. El tema es que aquí cenan a las 6 entonces vas a la piscina a las 6:30. Gran momento de desconexión y relajación, gran momento de disfrute. Otro gran día al bolsillo, y casi sin darme cuenta ya llevo una semana de aventura. Como pasa el tiempo… ¡Cuantas aventuras me quedan por vivir!
DÍA 6:
Por ahora el día mas especial de todos los que he pasado aquí. Hoy no tocaba clase ni nada, hoy era día de visitas. Hemos amanecido incluso más temprano que los demás días y es que hemos tenido la oportunidad de ir de excursión al pueblo. Sin embargo, lo que parecía que iba a ser una excursión de turismo ha acabado convirtiéndose en una visita al supermercado. Yo no he comprado nada y es que como soy alérgico la directora del campamento se encarga personalmente de comprarme los alimentos que puedo comer y cada vez que hay alguna comida me pregunta que tal me ha ido y tal. Lo cual es una gozada porque cada vez que salgo a algún país al extranjero es una de esas cosas que asustan.
Una vez vuelto del supermercado hemos tenido una barbacoa al sol parisino ambientada musicalmente por un grupo de turcos. No hemos comido mucho, pero sí bien. Después de la comida nos han dejado tiempo para descansar y nos hemos ido a Paris, allí hemos hecho dos cosas típicas, primero, Bateau Mouche y segundo visita al Louvre.
Yo ya había ido de pequeño en este barco y la verdad que no tenía mucho recuerdo. Es una experiencia totalmente recomendable. Una forma diferente pero agradable de conocer una ciudad que me tiene completamente enamorado, va a ser verdad eso de que es la ciudad del amor. Gracias a este tour tan especial hemos podido ver la Torre Eiffel, La Concorde y muchos otros sitios. Además, como íbamos en grupo ha sido muy divertido, como todas las actividades que hacemos juntos.
Vuelta al autobús. Había llegado el momento que llevaba meses esperando. Una oportunidad que aunque corta ha valido totalmente la pena. Solo he podido disfrutar durante una hora del Louvre, sin embargo, tenia muy claro que obras quería ver y las he podido ver todas. De todos modos es una de esas cosas que me marco en la lista de cosas que quiero hacer. Volver al Louvre y poder disfrutarlo con la calma que merece. He podido ver la Victoria de Samotracia. La venus, el retrato de Baltasar, la famosa Gioconda (con la cual me he llevado una gran decepción por cierto) y varias obras más. Cada día estoy más enamorado de esta ciudad. El sábado voy a salir a correr por parís. Es una actividad que de verdad me apetece porque no creo que haya mejor forma de conocer una ciudad que corriendo.
DÍA 5
Poco a poco empezamos a conocernos todos. Yo ya me llevo bien tanto con españoles como con rusos y turcos. Sin embargo, cada vez más sabemos como es cada uno. Ya no vale aparentar. El día hoy también empezaba movidito y es que en teoría nos deben de despertar a las 8:00 para llegar a desayunar a las 8:30 sin embargo, hoy nadie me ha despertado y por arte de magia he abierto los ojos a las 8:27. Me he vestido con lo primero que he cogido y he corrido como si no hubiese un mañana al desayuno. Lo gracioso es que no he sido el ultimo. Por eso, deduzco que esto mismo le ha pasado a más gente. Tras desayunar fuerte empezaba el día de una forma muy especial. ¡Con un baile! Los que me conocéis ya sabéis que no tengo vergüenza, y ahí que me he puesto con Fernando en primera fila a darlo todo. Y es que, he recorrido muchos kilómetros para llegar hasta aquí, es una oportunidad de esas que solo aparecen una vez en la vida y tengo no solo la posibilidad sino el deber de aprovecharla al máximo. Una vez bailado y reído, era el momento de ir a clase. Kevin, nuestro profesor nos ha propuesto un debate sobre el Brexit. La verdad que ha sido una clase muy interesante. Era momento de reponer fuerzas. Un par de piezas de fruta, un vaso de agua y vuelta a empezar.
Así, hasta que ha llegado la hora de los talleres. Otra vez teatro, sin embargo, he de decir que aunque ayer no me pareció especialmente divertido hoy sí. No me he parado de reír. Aunque también soy consciente de que el viernes tengo que hacer con un ruso una obra de teatro delante de todo el campamento, y esto, esto es algo que me da bastante respeto. Después del taller, como cada día era momento de cenar. Uno de los momentos más felices del día ha sido cuando he visto un plato de pasta sin gluten. Por fin, tras tres días de verduras y legumbres era momento de comer algo contundente. Creo que aunque en Bilbao coma pasta 3 veces por semana ha sido uno de los platos que mas he disfrutado. Además, de segundo tenia pollo. Cena increíble.
Una vez acabado el banquete tocaba ponerse el traje de baño, era el momento de los juegos de agua. Como siempre, no he parado de reír en todo el tiempo. Y es que yo creo que soy distinto a los demás, al resto de la gente que está aquí. A ellos no les gusta el sitio, a mi en cambio me parece un lugar precioso, ellos se aburren y yo no puedo parar de reír. Honestamente, prefiero mi punto de vista. Y estoy ansioso de que llegue mañana. Y es que los miércoles son días especiales, es el momento de conocer la ciudad. Mañana tendremos la opción de ir al museo del Louvre y también de hacer el clásico paseo en Bateau Mouche. ¡Que ganas de seguir disfrutando!
DÍA 4:
Hoy empezaba realmente nuestra estancia en Paris. El día empezaba pronto y es que a las 7:45 estaba ya despierto, me he levado la cara, cambiado, me he puesto una lentilla (sí, sí has leído bien, solo me he puesto una) y he bajado a desayunar. Todos sabemos que por mucho que digan la comida francesa no es uno de sus fuertes, al menos en los campamentos. Sin embargo, he de decir que el desayuno estaba rico. Cereales, pan, zumo y un par de yogures. Nada mal. Después ha tocado ese momento que ninguno de nosotros quería que llegase. ¿sabes el típico examen que te hacen para separarte por grupos? Pues ese. Una vez finalizado examen oral misión cumplida.
Empezaba el tiempo libre, y como somos españoles se nos ha ocurrido jugar un partido de futbol. Por aquí, todos me conocen como vasco o como Aduriz ¿por qué será…? Y efectivamente, he marcado gol, y además de cabeza. Y eso que mido metro y medio. No es necesario decir que las porteras eran dos chicas turcas. De todos modos, ha sido un bonito gol por la escuadra. Con él, empezaba la remontada de los españoles. Una vez acabado el futbol era la hora de la comida. Eran las 13:00 y no se como pero tenia hambre como diría mi amigo Obelix “para comerme un jabalí” he ido a hablar con el cocinero y me ha dicho que tenia que esperar 15 minutos para mi comida. Yo estaba emocionado, pensaba que me iban a sacar algo rico. Hasta que ha aparecido una brocheta de un pescado desconocido mas seco que comer harina a cucharadas. Pero como se suele decir “cuando hay hambre no hay pan duro” total, que ha ido todo para dentro.
Era el momento de la primera clase, ¡Qué nervios! Hora y media de clase. Nada que destacar y es que aun era el primer día. Después ha empezado el verdadero espectáculo. Hay unos talleres diarios y esta semana me ha tocado teatro. Entonces teníamos que pensar una obra para representar delante de todo el mundo el viernes. Y me ha tocado con una española y con un ruso. Hemos pedido ayuda a un profesor para explicar al ruso lo que habíamos pensado y, entonces tras 15 minutos de explicación tanto en ingles como en francés y una vez que el chico nos había dicho que había entendido todo se ha ido el profesor. Nada mas irse, me dice el ruso, perdona, ¿puedes explicarme todo por favor? No dábamos crédito.
Como veis ha sido un día completito. Sin apenas momentos de respiro. Y, ¡ojalá esto siga así!
DÍA 3:
Domingo, 7:15 de la mañana, hoy el día empezaba pronto. Y es que aunque mi vuelo hacia Paris salía a las 12:00 aprox nos habían convocado a todos los jóvenes que nos íbamos a las 9 de la mañana. Yo pensaba que estos de la agencia estaban locos, sin embargo cuando hemos llegado a la puerta ya había gente embarcando.
Una vez llegado al aeropuerto de barajas y tras encontrar a toda la expedición de jóvenes que salíamos hacia parís era momento de facturar. Tras facturar nos hemos reunido los 30 niños y hemos partido camino al control de seguridad. Como era lógico, si algo puede salir mal, saldrá mal. Y efectivamente esta vez en el arco de seguridad me ha tocado a mi. Ese temido pitido. Un hombre sin mediar palabra me coloca en un sitio concreto y me pasa una especie de tiritas blancas enteras por la ropa. Yo no entendía nada. Cuando ya me las ha restregado suficiente las mete en una maquina. En la pantalla sale una señal como de peligro y se pone la pantalla entera en rojo. Corriendo llama a un compañero de seguridad. Muy amable por cierto, me pregunta a ver si había algún mayor que se hiciese cargo de mi. Le señalo a mi tutor y le hace venir. Me dice que he dado positivo en el control. Mi cara se pone blanca por momentos y mi pulso empieza a temblar. Me dice que va a repetir la prueba. Me pasa otras tiras y me dice que no hay problema. Que me puedo ir. Vaya susto compañero. Me uno al resto de mis compañeros y caminamos con dirección a la puerta de embarque. Es en este recorrido donde entablo las primeras conversaciones con mis colegas. Me monto en el avión y aquí estoy ahora, escribiendo unas breves líneas para que podáis seguir mi historia.