DECÁLOGO PARA UNA VIDA MÁS SALUDABLE.

Para este 2019 me propuse solo una cosa. Vivir de forma más sana. Pero esto, como todo es algo que ha de trabajarse y requiere esfuerzo, mucho esfuerzo. Así que a continuación, os dejo un decálogo de hábitos que te harán tener una vida más saludable.

  1. Mens sana in corpore sano. Hasta ahora, al hablar de salud solo pensaba en encontrarme bien fisicamente. Sin embargo, poco a poco he ido aprendiendo a que estar bien mentalmente es tan importante o incluso más que estar bien fisicamente. Para ello, pretendo introducir en mi vida ratos por ejemplo para la meditación o para reflexionar.
  2. Ordena tus pensamientos y tareas: Gracias a las To-Do List conseguí estructurar cada uno de mis días, y lo que pretendo ahora es conseguir que en lugar de compartimentos estancos cada uno de esos días vayan de la mano con alcanzar mis metas. Para ello sin embargo, tengo que evaluar cuales son mis metas y para tal fin trataré de responder a un par de preguntas. ¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿A dónde quiero llegar? y ¿Cómo lo consigo? Una vez respondidas enfocaré toda mi energía y todos mis esfuerzos en lograr aquello que me haya propuesto.
  3. ¿Urgente o importante? Muchas veces, no somos capaces de diferenciar entre urgente e importante y cuando se nos acumulan las tareas colapsamos. Por ello, quiero aprender esta destreza que creo que puede ser muy positiva. Sin duda, va muy de la mano con el primer apartado.
  4. Deja tiempo para ti. Son muchas las veces en que vivimos demasiado centrados en estudiar, trabajar, ponernos en forma… pero no dejamos absolutamente nada de tiempo para hacer aquellas cosas que nos hacen realmente felices. Por lo tanto, dedicaré algunos huecos a lo largo del día para mi. Para escuchar música, ver películas, aprender algo que siempre haya querido… ¿Y tú, dejas cuanto tiempo te dedicas al día a ti mismo?
  5. Relativizar: Son muchas las ocasiones en las que no sabemos darle a las cosas la importancia que realmente tienen y por ello nos ofuscamos, agobiamos o lo pasamos mucho peor de lo que realmente deberíamos. No olvidemos que en 20 años ni siquiera nos acordaremos de aquello que hoy tanto nos preocupa.
  6. Descansar. Algo que ha brillado por su ausencia en mi vida hasta ahora ha sido el descanso. Me he querido comer el mundo -cosa que sigo queriendo- pero al hacerlo sin ningún tipo de guión o programa, se me atragantó. Han sido muchas las buenas costumbres que he ido perdiendo, pero una de las que más me ha lastrado ha sido sin duda la falta de descanso. Para poner fin a este problema cada día me obligaré a dormir un mínimo de 8 horas.
  7. Reír, reír mucho. El fin último en la vida de todo ser humano es ser feliz, y pese a que cada persona tiene una definición de felicidad diferente, para alcanzarla, sea cual sea, es imprescindible reír. Reír sin parar.
  8. La comida es nuestro cargador. Cada día cargas tu móvil, el ordenador, el iPad e incluso los auriculares. ¿Pero pones el mismo empeño en cargar tu cuerpo? Yo sin duda hasta ahora no lo hacía, así que he decidido comer más sano. Tampoco quiero obsesionarme con la nutrición sino simplemente aportar a mi cuerpo todos los nutrientes que necesita.
  9. Deporte: Deporte sí, pero al igual que con la comida, sin obsesionarse. Ejercitarse es bueno no solo físicamente, sino porque durante ese rato de correr, ciclismo o tenis no estarás pensando en los marrones del trabajo o de la universidad. Te servirá de parapeto y te permitirá coger aire para una vez terminada la sesión volver al trabajo con más fuerza!
  10. Leer más, vivir menos conectado. Cada día vivimos más pegados a pantallas. El ordenador, la tablet, la televisión o el móvil nos acompañan cada día y solo fomentan la más insana competitividad entre personas y nos hacen perder muchísimo tiempo. Por eso, mi recomendación y reto es minimizar el tiempo que «pierdo» entre pantallas al estrictamente necesario. Para ello, he decidido por ejemplo aprovechar los ratos en el metro para leer en lugar de para mirar mis Redes Sociales. Busca una temática que te atraiga o que simplemente te distraiga, un asunto que te fascine y deja que el libro te engulla en su trama.

¿Y tú qué vas a hacer para tener un año más saludable?

EMPRENDER ES APRENDER.

Emprender tu pequeño negocio de ropa es aprender a priorizar. Es aprender que no podrás salir a cenar con amigos o que no podrás irte de fin de semana porque has invertido tus pocos ahorros en esa locura con la que siempre soñaste aún sabiendo que es probable que no llegue a nada.

Es meterte en faena y aprender a diseñar con photoshop tu propia ropa, es responder mails al llegar muerto de la universidad, recoger los paquetes y acercarles sus productos a tus clientes.

Crear tu propio sueño es ser agradecido con todos aquellos que han creído en ti desde el primer momento, aquellos que te han comprado tu colección o los que te han dado su punto de vista más sincero acerca de tus diseños.

Arriesgarlo todo por tu marca es la inseguridad al recibir la nueva colección por no saber si la venderás entera y también alegria al ver que no te queda ni una sola prenda en stock.

Es también levantarte cada mañana pensando como mejorar y como darle una nueva vuelta de tuerca a tus creaciones. Ver tutoriales para mejorar en el uso de programas de diseño y buscar aquello que pueda hacerte diferente.

Perseguir tu sueño es en definitiva dar un salto al vacío porque realmente crees en aquello que vas a hacer. Es sacrificio y esfuerzo, pero sin duda, perseguir tu sueño es lo más gratificante que uno puede hacer.

NO ME PODÍA HACER NI UNA LIGERA IDEA DE LA QUE ME VENÍA ENCIMA…

Una vez más, mi 2018 dio comienzo esquiando. Cada año, tengo la suerte de poder pasar el fin de año en las montañas y de dejar de lado la fiesta y los cotillones de nochevieja para empezar el año haciendo algo que realmente me apasiona. Esquiar. Sin embargo, mientras hacía la primera bajada ni siquiera me podía llegar a imaginar todo lo que realmente me venía encima.

El 2018 ha sido sin duda un año de cambio, aventuras y aprendizaje, pero sobretodo de sobreponerme a adversidades y de hacer algo que hasta ahora creía que hacía pero que realmente solo aparentaba. Vivir.

A eso de las 22:30 horas 23 días después de aquella primera bajada por las nevadas montañas de Formigal, viví uno de los momentos más traumáticos y de mayor miedo que he vivido nunca. No podía controlar mi pierna. Yo quería mantenerla inmóvil, pero ella decidía moverse; y de hecho, decidió hacerlo cada vez con mayor frecuencia.

Lo que con el primer espasmo pareció una tontería fruto del cansancio, acabó por convertirse en 14 días de ingreso hospitalario, muchas lágrimas, miedo y frustración. Sin embargo, también se convirtió en el nexo de unión más fuerte que jamás conocí. El apoyo de mi familia se hacía más fuerte a cada minuto, cada mensaje de amigos o conocidos, cada llamada y cada visita me hacían sentirme invencible.

Tras esos 14 días empezarían los meses más duros que he vivido nunca. Meses en los que, aunque veía la luz al final del túnel, ésta no parecía llegar nunca, cada día intentaba progresar y cada día me costaba sangre sudor y lágrimas dar un pasito más que el día anterior.

La primera meta fue dejar atrás la maldita silla de ruedas, una vez conseguí usar las muletas todo se me hizo mucho más fácil. Es cierto que me caía y que me cansaba muchísimo pero también soy consciente de que, en total, mi plena recuperación duró únicamente 3 meses.

Cuando todo parecía haber llegado a su fin y cuando empezaba a centrarme en estudiar para los exámenes finales llegó sin duda el momento más duro de todo el año. Un día me levanté para ir a clase y vi como por todo mi torso había unas manchas rojas que me picaban, pero no excesivamente. Pasaron las horas y al volver de clase las manchas fueron volviéndose más amplias, más rojas y pasaron de prácticamente no notarlas a sentir como si mi cuerpo estuviera ardiendo.

No solo físicamente sino sobretodo moralmente, esto acabó de destrozarme. Tuve que ir a que me pincharan cortisona 2 o 3 veces al día durante aproximadamente 3 días y cuando por fin se acabaron los pinchazos pasé a las pastillas de cortisona y a los antihistamínicos. Como os he dicho, ya no sabía que más me podía pasar y estaba completamente destruido.

De hecho, llegué incluso a plantearme dejar la carrera y es más, de no ser por el apoyo de todos y cada uno de los profesores y de mis compañeros así como de mis amigos y familia estoy seguro de que no hubiese podido terminar el semestre.

Sin embargo, las tormentas siempre amainan y una vez superada esta nueva caída y recuperadas las dos asignaturas que me quedaban pendientes, he podido vivir los mejores 6 meses de mi vida.

Trabajar en una academia de tenis en Oxford fue una aventura que sin duda me hizo crecer muchísimo como persona, de allí, me llevo amigos para toda la vida, gente en quien confiar y gente que sé que estará ahí pase lo que pase.

En agosto nos fuimos a Huelva y fue sin duda el mes que necesitaba para recuperar fuerzas, muchas horas de playa y paseos, música y alguna que otra fiesta…  ¿verdad mamá? En agosto también empezó a convertirse en realidad un proyecto que llevaba bastante tiempo queriendo crear. Mr Martin. Mi propia marca de ropa.

Con septiembre volvía la universidad, pero antes de volver a clase tuve la suerte de irme a Oviedo con un gran amigo y pasar allí 3 días increíbles.

Sin embargo, de lo que más orgulloso estoy que me pasó o que hice en septiembre fue de la materialización de un sueño. Fue en septiembre cuando por fin tuve entre mis manos las primeras camisetas de Mr Martin y aunque poco a poco la marca sigue creciendo, los inicios nunca se olvidan y mucho menos cuando has invertido tantas horas de trabajo y todos tus pocos ahorros en ello.

En octubre me surgió la oportunidad de volver a ser entrenador de tenis, esta vez de los más pequeños de mi club. Cada semana tengo la suerte de aprender algo nuevo y es que, aunque no lo creáis esos locos bajitos que diría Serrat son capaces de darnos lecciones de bondad cada día.

Noviembre y diciembre son meses de estudio en la universidad, sin embargo, diciembre está siendo también un mes de familia, de cenas, comidas, de reencuentros y de risas. Muchas risas.

Por todo esto, el 2018 ha sido sin duda el año más complicado que he vivido nunca, pero también el más feliz, el año en que más he sufrido y también en el que más he aprendido así que, a todos los que habéis formado parte de mi 2018, ¡Muchas gracias, familia!

2019, prepárate porque voy a por ti.

CÓMO SOBREVIVIR AL PERIODO DE EXÁMENES

Llega diciembre y con él los temidos exámenes finales. Muchos de los que me leéis acabáis de empezar en la universidad así que es probable que estéis agobiados no solo por la cantidad de materia que tenéis que estudiar sino porque no sabéis cómo estudiarla o cómo son los exámenes en la universidad. A continuación, os explicaré algunas claves que a mi me han ayudado a sobrevivir y sobretodo, a aprobar todas las asignaturas con notas razonablemente buenas. ¡Sigue leyendo para descubrir estos trucos que a mi tanto me han ayudado!

Para mi, la principal clave a la hora de afrontar la época de exámenes es sin duda el descanso. Es algo que me han inculcado desde pequeño y aunque trate durante el año de dormir 9 horas diarias, en periodo de exámenes intento no dormir nunca menos de 8. Puede parecer una tontería, pero en la universidad, el periodo de exámenes dura aproximadamente un mes, por ello, si empiezas a acumular cansancio por quedarte hasta tarde a estudiar probablemente a la tercera semana seas más zombi que persona y, por ende, tu rendimiento probablemente baje muy mucho.

Nutrición. Es importante comer bien y es que si bien es cierto que en todas esas tardes en las que pasas horas encerrado en la habitación o biblioteca no hay nada que pueda alegrarte más el estudio que una bolsa de gominolas o un paquete de patatas, es importante que en lo que a las principales comidas respecta, comas bien. Aunque no te lo creas, estudiar es casi tan exigente como hacer deporte ya no solo mental sino también físicamente, y por ello, como si de un deportista se tratase, es importante nutrirte bien para que tu rendimiento sea el óptimo. Al final la comida es la gasolina que le das a tanto a tu cuerpo como a tu mente.

Organización. Es posible que hayas leído ya el post de las to-do list, pero si no, te animo a leerlo pues en época de exámenes en las universidades no hay clase, tienes por medio las navidades… y es muy probable que de no tener un plan de estudio acabes encontrando mil cosas que hacer y que te encuentres dos días antes de cada examen con toda la materia aun sin estudiar. Por ello, mi consejo es que te organices, que dejes por escrito cuánto tienes que estudiar cada día, los trabajos que te quedan por entregar y las fechas de los exámenes.

No todo es estudiar. Mucha gente entiende que en época de exámenes no hay hueco para tomar una cerveza con un amigo o para bajar a entrenar. Sin embargo, según mi experiencia es muy positivo que te dosifiques. Si tienes una buena organización hay tiempo para todo, por ello, si estudias por la mañana por ejemplo de 9 a 2 y por la tarde de 4 a 8, habrás sacado 9 horas de estudio y aun así tendrás tiempo bien antes de empezar a estudiar o bien a las 8 cuando termines para ir al gimnasio, salir a correr, tomar una cerveza o cualquiera que sea tu modo de desconectar. Es importante que nuca pierdas de vista que son unos exámenes, no es el fin del mundo. Has de aprender a relativizar y darles la importancia que tienen.

¿En casa o en la biblioteca? Muchos os preguntaréis a ver donde es mejor estudiar si en tu casa o en la biblioteca. Pues bien, lo cierto es que no existe una respuesta correcta para todos. En mi caso personal, soy más de biblioteca para estudiar las asignaturas de “hacer” como matemáticas, econometría o estadística y más de casa para aquellas como derecho o historia. Mi decisión para ir o no a la biblioteca se basa sobretodo en el provecho que le saco a las horas de estudio que invierto allí. Por ello, has de ser tú mismo quien valore que te compensa más. Si ir a la biblioteca o quedarte en casa. Mira las distracciones que tienes en cada sitio y escoge aquella que te convenga más. Y sí que es importante que te conozcas a ti mismo pues por ejemplo, aunque a priori la biblioteca te parezca más atractiva… ¿eres consciente del tiempo que pierdes en el descanso para desayunar, el café de media mañana, acompañar a Claus a que se fume un cigarrillo…?

¿Ordenador o papel? Otra pregunta que me hacéis con cierta frecuencia es a ver qué es mejor si estudiar desde el ordenador o en papel. Como en el caso anterior, no existe una respuesta válida. Yo soy más de papel y boli pero porque me gusta hacer mis anotaciones, mis dibujos, subrayar… pero hay veces en que por ejemplo cuando lo que tengo son exámenes de años anteriores y tan solo necesito el enunciado no lo imprimo sino que lo miro en el ordenador. No obstante, es importante darse cuenta de que el ordenador es una fuente de distracción. Instagram, YouTube, Whatsapp, Facebook, Netflix… y es clave como mencionaré en el punto siguiente deshacerse lo máximo posible de las distracciones.

Distracciones, ¿cómo evitarlas? Vivimos rodeados de distracciones. Las más evidentes tal vez sean el móvil o el ordenador, pero… ¿cómo podemos hacerles frente? La respuesta clásica podría ser deshaciéndote de ellos. Apagándolos mientras estudias, dejarlos en otra habitación… sin embargo, esto cada vez resulta más complicado por dos motivos. El primero es que cada vez más y más recibimos los apuntes o hemos de hacer los trabajos a ordenador. El segundo es la creciente adicción del adolescente medio a la tecnología. Cada vez somos más a los que nos cuesta despegarnos del móvil, aunque sea solo durante unas horas. Por ello, la opción de apagarlo suele ser complicada. No obstante, para ser capaz de hacerle frente a esta amenaza yo soy más de organizarme el estudio dejando un tiempo para el móvil. Planifica tus descansos de manera que puedas usar el móvil o el ordenador. Pero cuidado porque puede que lo que tenías pensado que fuera un descanso de 5 minutos se convierta sin darte cuenta en uno de 30.

El día del examen. Llega el día del examen, probablemente estés nervioso, por ello, el trabajo tiene que estar totalmente hecho. Es casi seguro que si intentas sentarte a estudiar tu rendimiento sea menor del esperado así que como mucho haz algún que otro repaso, pero no dejes cosas por estudiar para el último día. Levántate con calma, desayuna bien, intenta estar tranquilo. Lleva a cabo una rutina. Lo de la rutina es puramente psicológico, pero a mi por lo menos me ayuda y estoy seguro de que a ti te puede ayudar también.

Yo, por ejemplo, los días de examen trato siempre de ir al examen con música escuchando siempre la misma playlist. Jamás llevo los apuntes al examen. 15 minutos antes de empezar el examen apago el móvil evitando así posibles distracciones, nervios, dudas de última hora… y por último, la rutina más extraña que tengo es que trato de hacer el examen con el mismo bolígrafo con el que he estudiado dicha asignatura.

En el momento en que llegas a la universidad el ambiente en general suele ser de tensión y nerviosismo. Por ello, trata de no hablar del examen, habla de otros asuntos, cuenta chistes… en definitiva, no pienses en el examen. Recuerda que tu trabajo está ya hecho.

Cree en ti. Sabe que has hecho todo lo que estaba en tu mano, has trabajado duro. Ahora solo es momento de demostrar todo lo que sabes. Intenta estar lo más tranquilo posible y confía en ti mismo.

¿Y tú? ¿Qué técnicas o recursos sueles usar a la hora de plantarte frente a la época de exámenes?

QUERIDOS POLÍTICOS…

Queridos políticos,

Mi nombre es Guillermo y tengo 19 años. Llevo bastante tiempo tratando de entender una cosa y creo que solo ustedes serán capaces de explicármela. Según tengo entendido, los políticos deben de ser aquellos que hagan lo que el pueblo pide, han de representarnos y en definitiva han de buscar mejorar la situación del país.

La política no debería ser defender a capa y espada ideas en las que no creéis o ideas completamente insostenibles. Los medios no deberían abrir cada día con un nuevo escándalo político, y es que es triste, muy triste que no haya ni un solo partido que se haya librado de ellos.

En lo que respecta a la política de nuestro país, es de pandereta. Es vergonzoso que aquellos que deberíais estar luchando por mejorar la situación de todos, centréis vuestros esfuerzos para llegar al poder en desacreditar a vuestros rivales. No debería valer todo para llegar ahí arriba, pero por desgracia, los que estáis en esa cima sí que estáis dispuestos a todo por manteneros.

Queridos políticos, centraos en vuestra misión real, centraos en los problemas que cada día ahogan a miles de personas, centraos en conseguir que el país en que vivimos sea una potencia mundial.

Para llevar a España a ser una verdadera potencia solo hay un camino y si un chaval de 19 años ha sido capaz de darse cuenta, estoy seguro de que vosotros también lo sois. El único camino es trabajar todos juntos. Es dejar de construir muros para crear puentes, es daros la mano y remar todos en una misma dirección.

Ahora bien, lo que no tengo del todo claro es que estéis dispuestos a poner por encima el bien común a cambio de vosotros no vivir tan bien. Pero, por el contrario, lo que sí tengo claro es que, si no estáis dispuestos a ello, quizás la política no sea vuestra verdadera vocación y tal vez no deberíais estar donde estáis.

Reciban ustedes un cordial saludo.