SALVÁME.

Esta de moda el criticar a sálvame y llamarles tele basura. Soy el primero que no lo ve a diario pero tengo y quiero reconocer una cosa.

Como muchos sabéis, hace unos meses atravesé una etapa complicada en mi vida. Cambie completamente mi rutina y una parte fundamental era que al llegar de clase me ponía con mi madre a ver sálvame y luego supervivientes.

Ahora meses después lo pienso con perspectiva y me doy cuenta de lo que estos programas me ayudaron. Estos programas tienen un público objetivo muy claro, gente que pasa sola la mayoría del tiempo o que busca desconectar un rato de sus problemas del día a día.

Entiendo a cada una de las personas que los ven, y es que pese a que hasta entonces era el mayor crítico del programa, en un momento de mi vida me enganché. Lo veía cada día y aunque fuera solo durante unas horas me ayudaba a olvidarme de que no estaba tan bien como querría.

Me acabé aprendiendo la vida de Maria Lapiedra y Gustavo, de Chabelita pantoja o Sofia Suescun.

Evidentemente cuando ves estos programas no buscas algo con un alto contenido intelectual, buscas desconectar, reírte y olvidarte de los males. Y en esto, no creo que haya ningún programa cómo salvarme.

Si has llegado hasta aquí te habrás dado cuenta de que este no es un texto al uso en mi blog, pero es algo que llevo tiempo queriendo compartir, y al fin y al cabo, para eso es mi rincón de internet no?

Gracias por leerme un día más y hasta la próxima!

EL MES EN EL QUE TODO VALE.

Dicen que el verano es tiempo de desenfreno y de desfase, de desconectar y de cambiar de aires. Dos meses en los que parece valer todo y en los que está permitido hacer cualquier cosa que durante el invierno no harías.

Usamos la excusa de “es verano” para las pequeñas locuras como la chica con la que te fuiste en una fiesta o la noche en la que el alcohol pasó a ser tu mayor enemigo. Cambias tu “hogar” durante esos meses y con él, tus costumbres y sobretodo tu actitud.

Te levantas al mediodía pues te acostaste al amanecer. Llenas tu vida de recuerdos y de momentos. O eso quieres creer, pero en verdad, no haces más que aquello que durante el invierno ni siquiera te plantearías porque sabes que nadie te juzgará.

Llega la primera semana de septiembre y con ella el colegio, la universidad o el trabajo. En cierta medida vuelve el invierno. Vuelves a la formalidad que te caracteriza y a la rutina que te guía. Las redes sociales se llenan de posts despidiendo el verano, muchos de ellos, como en la mayoría de las despedidas acompañados de mensajes tristes.

Pero algún día, septiembre no será una despedida, sino que continuaremos haciendo todo aquello que hicimos en agosto o al menos, mantendremos la actitud del que muchos denominan el mejor mes del año.

El “es verano” nunca más será una excusa pues seremos lo suficientemente libres como para hacer aquello que queramos sin necesitar la ayuda de frases como esa.

Mientras tanto, hasta siempre verano del 2018. Has sido increíble.

SENTIR.

Eres el mejor entrenador que he tenido nunca me dijo aquel niño justo antes de fundirnos un abrazo de esos que no se olvidan.

Atónito le pregunté que por qué, que no me consideraba para nada el mejor entrenador del campamento. Éste me respondió, me encantas dentro de la pista pero sobretodo me encantas fuera. Siempre que he tenido un problema he podido acudir donde ti. Siempre que necesitaba hablar has estado ahí o si simplemente echaba de menos a mi familia has venido a mi habitación hemos jugado a la consola nos hemos reído y me he sentido mucho mejor.

El primer día que llegué me prometí a mi mismo que no me haría amigo de ninguno de los chicos, que tendría una relación cordial con ellos pero que hasta ahí. Ahora que han pasado dos semanas me doy cuenta de que esto es imposible. Pasar 18 de las 24 horas del día durante 6 de los 7 días de la semana con alguien y no cogerle cierto cariño es imposible. Y más cuando como en este caso son tan buena gente.

Me llena mucho enseñarles tenis, pero me llena mas el hecho de que por ejemplo una niña tuviera la confianza para decirme que había un chico que no dejaba de meterse con ella. El abrazo de los niños antes de irse o en la ceremonia de la entrega de diplomas. La vida son experiencias y esta experiencia me está llenando muchísimo.

Estoy sintiendo cosas que no había sentido nunca y que me encantaría volver a sentir. Cada uno de los niños te transmite algo. Has de reinventarte para conectar con todos ellos y es que al fin y al cabo tengo alumnos de Kuwait y de Austria, de Francia y de China entre otros.

Incluso en los peores momentos, en aquellos en los que estas de bajón porque echas en falta a tu familia o porque no has pasado un buen día siempre encuentras algún detalle que te hace sonreír.

Experiencias como esta son las que llenan mi vida. Y son éste tipo de aventuras las que no quiero dejar de vivir nunca.

Así que gracias Alvaro, Carlota, Alba, Mohamed, Volcy, Rockwell, Adnan y cada una de las personas que habéis hecho de estas semanas, dos semanas muy especiales.

VERANO.

Quitarme la camiseta, soltar las chancletas y empezar a andar, caminar sin rumbo y durante tiempo indefinido. Sentir como la arena recorre mis pies y como el agua salada enfría mis dedos.

Los saltitos para evitar que la ola me moje la tripa o la arena pegándose en la espalda nada más salir después del primer baño. La asquerosa masa que se forma con la crema de sol y el sudor de después de jugar a palas.

No sé si será por el año un tanto especial que he tenido o por qué, pero este verano, al contrario que muchos otros no me apetece la fiesta ni el alcohol, este verano me apetece familia, descansar y sobretodo desconectar.

Los que van de bilingües dicen que necesitan “vitamin sea” y aunque siempre me haya reído de esta frase, por primera vez creo que yo también necesito un poco de eso.

Necesito desconectar la cabeza para volver a conectarla días más tarde con nuevas ideas, proyectos y aventuras. Queda algo menos de un mes para que empiece oficialmente mi verano y la verdad que sin duda puedo decir que es el año que más ganas tengo de que llegue.

Así que aunque me haya llevado algún que otro revolcón, y aunque no hayan sido en el sentido de la palabra que me hubiera gustado me toca apretar unas pocas semanas más antes de disfrutar de 2 meses mágicos, pero como dijo Mohamed Ali: “sufre ahora y vive el resto de tu vida como campeón”.

LIBÉRALO.

Hay personas que nacieron para crear y hacer algo distinto. Nacieron para destacar y pese a que la sociedad en la que vivían se empeñó en hacerles creer que ser distinto era malo decidieron que el mundo necesitaba precursores para mostrar al mundo lo verdaderamente mágica que es la diversidad. Y así, de personas a las que tacharon de locas o de raras, personas a las que marginaron por ser diferentes o por creer que podían cambiar el mundo surgieron el barco, el avión o internet.

Y es que por mucho que te empeñes en ser como los demás tienes algo que te hace especial, tienes un don que solo o incluso ni siquiera tú conoces, pero que si quieres conocerlo y aportar tu granito de arena al mundo en el que vives, deberás buscar dentro de ti. Y si de verdad lo buscas, te darás cuenta de que seguir al rebaño no es la forma, verás que si haces aquello que es políticamente correcto y aquello con lo que vas a quedar bien con todos estarás fallándote a ti mismo, a veces, y  por muy feo que suene es necesario sacar nuestro lado más egoísta, pensar en nosotros mismos y encontrar aquello que tenemos para aportar a los demás.

Dicen que los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios, pero cómo queremos abrir nuevos caminos si los locos que están dispuestos a lanzarse no reciben más que criticas, insultos o marginación, cómo queremos progresar como especie si nos empeñamos en parecernos cada vez más al de al lado.

En unos años reflexionaremos y veremos como hemos desaprovechado miles de oportunidades y lloraremos, lloraremos porque será tarde. Reflexionaremos y nos daremos cuenta de que muchas veces no nos subimos al tren no por miedo o por falta de ganas, sino por el maldito temor al qué dirán. Y yo seré el primero en gritar al cielo lo gilipollas que fui, en arrepentirme y martirizarme, no por la oportunidad que se fue, sino por dejar que fueran otros los que decidieran por mi.

Así que te lo creas o no, has nacido con algo que solo tú tienes, lo que pasa que es muy incomodo mostrarte como realmente eres, es difícil y si haces algo que vaya a contracorriente todos te marginarán o hablarán de ti, pero cuando llegues no sé si a la felicidad, pero sí a enseñar al mundo aquello que te hace único, podrás mirar a la cara a todos aquellos que dudaron de ti y mientras digan que siempre confiaron en ti, sonreír orgulloso, porque amigo, no hay mayor desprecio que no hacer aprecio y porque solo tú sabrás todo lo que sufriste para llegar allí, pero sobretodo sabrás lo mucho que te llena haber sacado a relucir todo tu potencial sin importar cual sea.

Y nunca olvides que las ganas siempre ganan.