CONTRASTES.

Ayer a la noche tirado en la cama cogí el movil y empecé a escribir sin pensar ni borrar nada y salió esto. He de admitir que me ha gustado mucho el resultado y espero que a vosotros también.

Y no quiero que suene trágico pues es algo mágico, vivimos con pánico a la muerte y en el fondo no es más que una suerte.

Todos dicen que hay que ser fuertes pero a veces no hay más que inconvenientes.

Vivimos en un mundo de incongruentes que llegan a presidentes.

Guillermo Martín.

LA VIDA SON PRIMERAS VECES.

Y como si se tratase de cuando pones una canción en bucle porque te apasiona y la escuchas hasta hartarte, la vida no deja de darnos sorpresas y de plantarnos ante aventuras. Muchas de ellas son emocionantes y excitantes, pero otras son asfixiantes y agónicas. En ocasiones querrías mandarlo todo a la mierda. Tienes mil excusas que todo el mundo te compraría y con las que encima quedarías como héroe, pero eso no va contigo. Tú eres más de arrastrarte y seguir luchando, de cuando todo parece imposible demostrar que ninguna causa está perdida mientras quede un insensato dispuesto a luchar por ella.

Y es que la vida son primeras veces, aprender a nadar o a montar en bicicleta, aprender a conducir a leer y a escribir, el primer beso o el primer hueso roto. La primera vez que suspendes un examen o la primera vez que dejas una asignatura para septiembre.

Las primeras veces siempre tienen algo especial, te dejan un recuerdo que no olvidarás nunca. En muchos casos es un recuerdo mágico y bonito, de esos que te hacen sonreír cuando un día de repente te viene a la cabeza. Sin embargo, muchos otros son recuerdos amargos. Recuerdos que hacen que se te llene la cara de lágrimas al revivirlos.

IMG_4785

Muchos estaréis pensando que a qué viene todo esto. Esto viene a que mi vida este año está llenándose de primeras veces. La primera vez ingresado en un hospital, la primera vez en silla de ruedas, la primera vez utilizando muletas, y desde ayer, la primera vez que suspendo una asignatura dejándola para septiembre.

Realmente creo en que todo pasa por algo, y sinceramente no creo que me lo mereciera, me había dejado los cojones para ese examen, había puesto toda la carne en el asador y había luchado con todo lo que estaba en mi mano y un poquito más para sacarlo. Lo llevaba muy bien, o eso creía.

Pero una vez más tocará levantarse, tocará resurgir como el ave fénix y luchar contra viento y marea una vez más, está vez sin embargo, tocará luchar mejor, porque, aunque ahora mismo mi cabeza esté llena de pensamientos negativos y de dudas, supongo que será algo pasajero y que de aquí a no mucho se me habrá pasado.

Como dije hace unas semanas, salí adelante cuando todo estaba en mi contra; es momento de volver a hacerlo.

VOLVER A LUCHAR.

Y es cuando por fin todo parecía volver a su lugar cuando te ves a las 23:35 corriendo al hospital. Es lunes y llevas desde el viernes con más pinchazos en el cuerpo de los que te habían dado en tu vida.

Y si bien es cierto que esta nueva situación es la mitad de peligrosa y te preocupa un tercio de lo que te preocupaba la anterior anímicamente te destroza. Y es que cuando por fin veías La Luz al final del túnel y volvías a hacer vida completamente normal todo se apaga otra vez.

Todo empezó el viernes al despertarme, antes de ducharme me picaba el cuerpo y me di cuenta de que tenía unos ronchones rojos cubriendo mi torso, no obstante, me duché y me fui a clase. Al volver el picor y escozor habían desaparecido. Sin embargo, tan pronto como terminé de comer me empezaron a volver a salir y pese a que ingenuos de nosotros empezamos a cubrirlos con talquistina pronto nos dimos cuenta de que teníamos que ir al ambulatorio porque eso iba a necesitar cortisona.

Tras las dos primeras inyecciones del fin de semana todo pareció volver a su sitio. Pero era solo un “pareció”. Al día siguiente tan pronto como amanecí fue momento de volver a correr al ambulatorio, otras dos inyecciones y empezábamos entonces el tratamiento de cortisona y antihistaminicos por vía oral. Así y todo, a la noche volvimos a tener que ir a que me pincharan a eso de las 23:00.

El domingo sin embargo conseguí aguantar todo el día solo con las pastillas de cortisona y los antihistaminicos sin necesidad de pinchazos extra y la verdad que estaba muy contento de sentir que por fin el tratamiento empezaba a hacer efecto.

Ayer lunes me desperté con bastante picor, pero cuando las pastillas de cortisona empezaron a hacer efecto se me pasó bastante; si bien es cierto que no por completo, sí que desapareció bastante. Volví de estudiar a eso de las 21:30 y me tome una nueva pastilla de cortisona y los antihistaminicos tal y como nos había dicho el médico, lo que no sabíamos entonces era que nuevamente tendríamos que correr al hospital.

Fue después de tomarme las pastillas y cenar cuando empezaron a aparecer el picor y los ronchones, esta vez con una particularidad. Empezó a hinchárseme la lengua, los ojos y los labios. Rápidamente llamamos a un taxi y corrimos a urgencias de Basurto.

Casualidades de la vida la enfermera que me atendió era la misma que me atendió cuando me ingresaron por lo de la pierna. Supongo que ahora empezará una nueva tourné de médicos hasta encontrar la causa de todo esto pero sinceramente me empieza a invadir la frustración.

Una sensación de impotencia y desazón me acompaña allá donde voy y es que sinceramente no creo que esté capacitado para pasar una y otra vez por el dolor y el malestar, estoy cansado de luchar y se me está haciendo mucho más duro de lo que creía que se me iba a hacer.

Esta vez no os traigo un post positivo o lleno de alegría, pero es que sinceramente no he sido capaz de encontrar nada de donde sonreír y esto es algo que no me gusta nada.

Pero como de costumbre y aunque ahora me resulte imposible tocará mantenerse positivo y acabar sacando un lado bueno a todo esto. Como os digo, ahora mismo estoy bastante hecho mierda anímicamente pero una vez más me levantaré.

Prometo que me levantaré una y mil veces más.

RECUPERARSE.

Y ahora toca recuperar todo lo perdido a lo largo de estos meses. Toca volver a coger el hábito de estudio, recuperar todas las horas de clase perdidas, recuperar las buenas costumbres y la forma física.

Porque ahora que me encuentro Bien de salud es el momento de volver a encontrarme bien conmigo mismo. Es momento de volver a salir a comerme el mundo cada día, pero esta vez de siendo ordenado.

Y es que aunque hayan sido muchas las horas de lágrimas y sufrimiento, es momento de cambiar el chip y centrarme en mi prioridad a día de hoy. Los estudios.

Sin duda es un tema que me agobia y preocupa, pero supongo que como a cualquier persona que tiene una carrera que sacar. Han sido dos meses largos los que he “perdido” y son dos también los que tengo para recuperarlos. Para ello no hay trampa ni cartón. Va a tocar encerrarse en el cuarto de estudio más horas que un tonto, pero sobretodo va a tocar aprovechar hasta el más mínimo segundo. Porque si hay algo que he aprendido con esta aventura, es que no hay absolutamente nada que sea imposible si de verdad lo quieres.

Soy consciente de que va a ser un camino duro, pero como decía Mohamed Ali “odiaba cada segundo de entrenamiento, pero me decía a mi mismo: sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón”

Pues esto es lo mismo, es momento de sufrir ahora para lucir en cada examen. Y como ya sabéis, siempre manteniéndonos positivos. #StayPositive

VIVE JODER.

Y ríe y llora y canta y baila pero vive, que la vida pasa rápido y tu estás viéndolas pasar. Eres joven y tienes toda una vida por delante, pero si no empiezas ahora a vivir ¿cuándo vas a hacerlo?

Vive joder, porque vida solo hay una y puede cambiar en cualquier momento. Vive porque puedes morir, porque todo puede acabarse en menos de un parpadeo y porque al final solo lamentamos las oportunidades que no aprovechamos.

Corre, baila, canta y folla. Corre hasta que no puedas más, porque correr no es de cobardes sino de putos amos. Baila sin importarte quien esté delante o si estás en la discoteca más inmunda del pueblo o en medio de la Plaza San Marco y de fondo suenan unos violines. Canta hasta dejarte la voz y si no te sabes la letra te la inventas o la tarareas y folla, folla hasta quedarte exhausto, hasta llegar al éxtasis o hasta que no puedas más.

Vive, porque todo va muy rápido y nos pasamos más tiempo pensando en nuestros miedos y vergüenzas que disfrutando. Vivimos en un mundo en el que solo importa trabajar; nos la suda disfrutar y eso tiene que cambiar. Vive, porque el tiempo vuela y tú decides si vuelas con él o simplemente te quedas viendo como se va.