MOMENTOS QUE TE MARCAN (Parte 3)

Quedan 9 minutos avisó alguien. Niños que gritaban, profesores que corrían, alumnos que ensayaban… los nervios eran mas que evidentes. ¡YA! ¡Salid! Y ahí que subían los 5 presentadores. Esto empezaba. ¿Sonaría bien? ¿Se les estaría oyendo algo? Esperemos que sí. Bajaba Asís y me daba su micrófono. Su presentación había terminado, ahora nos tocaba a nosotros estar entrando y saliendo, subiendo y bajando del escenario.

Después de una primera actuación de los diábolos de 5º de primaria salieron dos compañeros para dar paso al siguiente número de mimo. Por primera vez en muchos años habría una actuación de mimo en el colegio, gracias a los ruidos de 4º de la ESO. Según su actuación iba avanzando mis nervios aumentaban, quién me iba a decir a mi que iba a acabar subiéndome a un escenario disfrazado de militar para presentar la fiesta de mi colegio. Pareció salir bien, se entendía y eso nos alegraba.

Después del primer momento de nervios, de haber debutado sobre el escenario todo salió rodado. Algún que otro mal chiste para ambientar la escena y un vocabulario muy típico de la fiesta del colegio. Aún con los nervios, la incertidumbre de ser la primera vez que se hacía en el poli, el eco que esto conllevaba… salió bastante bien.

He de decir que me enorgullece poder decir que yo he sido parte de eso, de la fiesta de navidad del 65 aniversario de mi colegio, de haber ayudado a organizarla, de haber bailado y de haber presentado. He vivido el buen rollo de un curso completamente unido, divirtiéndose juntos, y es que al final, 12 años compartidos son muchos momentos. Nosotros nos hemos visto unos a otros en las buenas y en las malas. Felices y tristes, motivados y deprimidos…

DÍA 0

El día empezaba de manera inmejorable. Con mi hermana a la que hacía un par de semanas que no veía despertándome. Después, tras una ducha y desayunar nos dirigimos camino al aeropuerto. Tras embarcar pasó algo que yo no había visto nunca. No habían venido 5 pasajeros y sin embargo, había dos personas de más. ¿Curioso verdad?

Sin mayores incidentes llegamos al aeropuerto de Venecia. Allí, empezaba lo que para mi fue “el momento James Bond”. Un hombre nos recogió en una lancha privada y nos llevó desde el aeropuerto, pasando por el Gran Canal hasta nuestro hotel. ¡Con embarcadero propio y todo! Hicimos el check-in pero nuestra habitación no estaba lista. Aprovechamos para ir a comer algo y volvimos. Y vaya si valió la pena la espera. Según entramos yo me quedé boquiabierto. Nunca había visto nada igual. Pero si queréis saber como son las habitaciones tendréis que venir y verlo por vosotros mismos.

Una vez vista la habitación nos fuimos a dar un paseo por los alrededores de la Plaza San Marcos. A la hora de cenar viví algo que no me había pasado nunca. Pizza de masa fina casera y encima sin gluten. Un espectáculo. Como anécdota del día, el restaurante al que fuimos a cenar se llamaba “la casa de Luca” y el dueño en cambio se llamaba Omar. Anda que no sabía nada de marketing este tío.

Al volver al hotel pasamos un momento espectacular, según entramos había un hombre tocando el piano en el hall. Decidimos sentarnos y tomar algo mientras disfrutábamos de una más que agradable velada.

ACUÉRDATE.

Y acuérdate Guillermo de cómo lloraste al enterarte de que te habían eliminado de Becas Europa, acuérdate de cómo lloraste cuando suspendiste el B1 de Euskera. Acuérdate de cómo lloraste al salir de Proficiency, del examen que tanto habías preparado y trabajado. El examen que probablemente suspendas, no por falta de conocimientos sino por imbécil.

 El examen que después de haber hipotecado 10 mañanas de sábado. Después de haber estado encerrado en una academia 6 horas cada sábado, después de haberte privado de salir a cenar, o a tomar algo con tus amigos probablemente te venza.

Acuérdate de lo duro que es que te salga mal algo por lo que has luchado tanto. Y Acuérdate también de que ninguno de ellos pudo contigo. Te volviste a presentar al B1 y lo aprobaste y te volverás a presentar al examen de inglés y también lo aprobarás. No me cabe duda. El nivel lo tienes. Te han podido los nervios. Bien jugado cabrones. Pero que sepáis que habrá venganza, y de esa ya no saldréis.

Sabed queridos nervios o lo que sea que me haya traicionado, que voy a volver. Que voy a levantarme, me acordaré de las lagrimas que me habéis sacado y de lo que me habéis hecho sufrir.

Pero vosotros, vosotros os tendréis que acordar de que no pudisteis conmigo.

«SEPA USTED QUE LA DEPRESIÓN NO SE CONOCE EN ESTA CASA Y NO ESTAMOS DISPUESTOS A ESTUDIAR LAS POSIBILIDADES DE DERROTA, NO EXISTEN» QUEEN VICTORIA. 

TITULÍTIS CRÓNICA.

 Domingo, 15:22 de la tarde, llevas un fin de semana que se puede resumir en ir a clase, estudiar y estudiar. No hace falta que me digáis cuanto me envidiáis.

Bueno, como iba diciendo, la semana que viene es esa típica semana que ningún estudiante quiere vivir. Esa en la que simplemente te dedicas a hacer exámenes. Exámenes largos y normalmente difíciles. Además, decidiste culminar esta semana algo que empezaste hace aproximadamente 12 años. Algo que mucha gente no entiende. De hecho, muchos, ni siquiera saben qué es. Quizás tú sí que lo sepas. Y yo, puedo asegurarte que es difícil. Y que me ha costado esfuerzo, mucho esfuerzo.

Te hablo del Proficiency. Un examen de Inglés de estos que hace la universidad de Cambridge. El equivalente para que nos entendamos al C2. Lo que vendría a decir que de aprobarlo sería bilingüe. ¿Como suena eso eh? 17 años y la posibilidad de ser bilingüe. ¿Y si no apruebo no voy a serlo? Todo porque lo diga un papel. Vivimos en un mundo en el que padecemos de una «enfermedad» rara. Muy rara. Además, la sufrimos casi todos. La «Titulítis Crónica»

De acuerdo con mi propia definición llamamos titulítis crónica a aquel deseo o necesidad de obtener títulos que certifiquen que somos buenos en algo. Títulos de Inglés, de Euskera, o de Francés. El título de la ESO y el del Bachillerato sin olvidarnos del título universitario. Y si no tienes ninguno no eres nadie. Y ahora viene mi siguiente pregunta: De todos esos que tenéis 100 papeles que acreditan lo buenos que sois y vuestras grandes capacidades académicas, ¿Cuántos sois felices?

Os sonará a topicazo pero solo vamos a estar aquí una vez en la historia, y tienes dos opciones: vivir, o ser un muerto en vida. Puedes disfrutar, reír, bailar, jugar, hacer deporte, aprender, correr y cantar, o simplemente, puedes limitarte a ir al trabajo, pasarte 10 horas sentado en una silla tecleando en un ordenador, llegar a casa, dar un beso a tu mujer, a tu hija, a tu madre o a tu hamster, porque probablemente si estas en esa situación la diferencia entre todos ellos será pequeña.

Y no se la razón, pero fomentamos la creación de «coquitos», gente que se pasa su vida estudiando, que dejan de hacer cosas que les encantarían porque sino no llegarán a trabajar de esto, o de aquello. Pero, no por que ellos quieran. Simplemente porque en la sociedad de hoy en día si no tienes un buen trabajo, un buen coche y una gran casa no eres nadie. Y si no tienes esos 1000 títulos de los que hablábamos antes jamás llegarás a tener ese trabajo, o ese coche.

Llamadme raro, pero honestamente creo que la estamos cagando. Perdón por ser tan directo pero ¿sabéis? Ahora es momento de escuchar a todos aquellos a los que mandáis hacer ese examen de inglés. Es momento de que veáis como nos sentimos, pensando que tenemos que sacar mejores notas, es momento de que os deis cuenta de la presión a la que nos sometéis. Que un día tiene 24 horas, 8 te las pasas en el colegio, a eso súmale una del autobús, según vas creciendo ponle 5 horas de estudio por la tarde, 8 para dormir y te salen 22 horas. Probablemente algunos tengáis academia a la tarde o alguna actividad extraescolar. Así que queridos padres, madres y profesores. Una duda rápida ¿Cuando podemos disfrutar de nuestra vida y de nuestra juventud?

SI TE HE VISTO NI ME ACUERDO.

La vida es una carrera de obstáculos, bueno de obstáculos y  de fondo, sobretodo de esto ultimo, y lo importante es llegar al final habiendo aprendido de los errores que te hicieron caer en el primer obstáculo. Y esa es mi intención. Dicen también que el primer paso para superar un problema es darte cuenta de que dicho problema existe. Bien, pues de eso ya me he dado cuenta. Ahora es momento de poner todo lo que esté de mi parte para crecer.

 Una de las cosas de las que me he dado cuenta es de que me vuelco e involucro en exceso demasiado rápido. Al primer detalle yo ya empiezo a trabajar, a hacer las cosas… como si se llevasen 3 meses de proyecto. Y así, poco a poco vas llegando al punto al que quería llegar hoy.

Aquellas personas/instituciones que mas te piden son aquellas que menos te dan cuando eres tú el que las necesita. Vivimos en una sociedad en la que todo se mueve por intereses. Cuando a alguien le interesa lo que tú puedes aportar te ayudan y valoran, ahora bien, cuando dejas de ser útil, en la mayoría de casos dejas de existir. Todo el mundo se olvida de ti.

Por eso quiero decirte, a ti que te involucras en todo lo que puedes, a ti que ayudas hasta reventar, que das mucho más de lo que podrías, que pares. O si no paras, por lo menos quiero que sepas que no te van a devolver todo eso que tú has dado. Y que probablemente muchos de esos a los que has ayudado, aquellos con los que has colaborado. Esos que antes te trataban con cariño y afecto, probablemente utilizaran el clásico si te he visto no me acuerdo. Así que por lo menos, hagas lo que hagas no esperes nada a cambio, porque será entonces cuando mayores sean tus desilusiones y disgustos.